Matamos al mensajero pero el mensaje se ha expandido

El ser humano de hoy es el resultado de una profunda evolución que empezó hace medio millón de años según la ciencia.

En el tiempo presente el hombre vive liberado de presiones que condicionaban su transformación y ha conseguido ser dueño de su destino. En esa libertad añorada pero peligrosa por lo mal usada, Dios se hace presente y le anuncia unas pautas de comportamiento.

Nosotros matamos al mensajero, y Él  nos envió a su hijo.

La palabra y el sentir del mismo Dios se hace carne humana lo que facilita la comunicación con el hombre razonable de nuestro tiempo. Pureza y nobleza de sentimientos a través de palabras sabias, desvelan la suprema inteligencia del Creador. Las mismas, son acogidas con júbilo por un gran número de personas en el mundo (cristianos).

Cualquier día es bueno para celebrar el misterio de nuestra fe y el anuncio revelado.