Día 23 de Octubre

El dinero da poder y uno se convierte en señor y por tanto necesitado de criados que te ayuden a preservar el patrimonio, incluso a hacerlo crecer. Pero ojo, no caigamos en la tentación de aprovecharnos de ellos haciéndoles trabajar mucho y pagándoles poco. Ni tampoco a la inversa. A unos el destino les lleva a servir a un señor y a otros a servir a otro señor.

No se deben eludir responsabilidades cuando hay un compromiso para conseguir objetivos. Todos debemos tener claro lo que queremos ser de mayores, lo que queremos conseguir en esta vida y qué hacer para mantener una relación de confianza con nuestro señor o jefe. Si tu señor te confía una misión y te deja de responsable, lo más natural es que espere encontrarte a su vuelta al frente de la misión encomendada, y además teniendo todo bien atendido. Y no solo eso, sino atento a su llegada. Tu señor querrá que le atiendas con prontitud, le abras la puerta, y le procures su descanso por lo fatigoso del viaje. Dichoso el criado al que su señor lo encuentra despierto y en disposición de servirle. En ese criado se confiará y pondrá bajo su control grandes bienes o propiedades. Eso mismo ocurrirá cuando nuestro Señor, Jesús, vuelva, dichoso aquel que tenga su lámpara encendida y permanezca en vela esperándole, será compensado generosamente y se pondrá en él toda la confianza.

No es un Señor normal el que nos ha encontrado despiertos y esperándole, se trata del Señor de señores, verdaderamente es motivo de alegría y regocijo; ha valido la pena haber vivido según lo establecido por Dios y no haber bajado la guardia hasta el último día, dirán los elegidos. Es por eso por lo que debemos interesarnos en conocer a fondo nuestra misión, aquello que debemos hacer para ganarnos la confianza de nuestro amo, si lo tenemos, y ante todo, de nuestro Señor, Dios.

Es mucho en lo que puede mejorar nuestra relación con nuestros semejantes y mucho lo que se puede hacer por nuestro planeta. Pensándolo bien es un vergel en el que cabemos todos y todos deberíamos tener libertad para movernos por él. No digamos sobre la abundancia de alimentos; con lo que sobra de comida en unas zonas, habría para alimentar otras, aquellas que por alteraciones de la climatología producen menos alimentos, pero que gracias a Dios, con una buena redistribución de la riqueza del planeta, habría de sobra para todos; basta cambiar el concepto de nuestra existencia, en lugar de servirse de los demás, servir a los demás, como quiere Cristo que hagamos Lucas 12, 35-38

Reflexión: