Día 7 de octubre

Algo de lo escrito a continuación es pura imaginación del autor, y para nada se pretende cambiar el texto bíblico que es lo realmente importante, el exponerlo así es por creer que facilita la comprensión de la lectura de nuestros orígenes. El Señor creó al hombre y lo dotó de una inteligencia superior para que dominara toda la tierra, al tiempo creó animales terrícolas y animales marinos y Dios le dijo que pusiera nombre a todos los seres vivos y a todas las cosas.

Y viendo Dios al hombre tan solo y que no podría traer descendencia, y que observando este, a los animales de su entorno copular con sus parejas respectivas, esto le podía acarrear algo de confusión e irritabilidad, máxime si ve que este acto representaba el principio del proceso reproductivo, y él solo no podía reproducirse, seguro  que le haría caer en profundas depresiones. Esta sería otra de las múltiples razones que le hicieron ver a  Dios la necesidad que tenía el hombre de una compañera.

Sin dudarlo,  le dotó de una pareja, hembra, como el resto de seres vivos. El Jardín del Edén se vio completo; Adán tuvo por voluntad de Dios lo que necesitaba, una mujer, con características morfológicas similares, las cuales pudieran permitir la penetración de la semilla, albergar a la nueva criatura, permitir su salida al exterior y amamantarlo los primeros meses de vida.

Y viendo Dios la necesidad que tenía el niño de una educación religiosa para conocer a su Creador, quiso que el hombre y la mujer se unieran en compromiso para darle entre los dos esa educación. Y como Dios es previsor e intuía que los abuelos quieren mucho a sus nietos y los nietos quieren mucho a sus abuelos. Quiso Dios que los hijos una vez casados vivieran cerca de los padres y los padres cerca de los hijos para qué, cuando los hijos tuvieran hijos poderse quedar sus padres con los nietos y así los hijos pudieran ir a trabajar sin gran preocupación por los hijos.

El problema ha surgido después, que incluso los que siguen las pautas que Dios instauró, en un porcentaje altísimo, no les dicen a sus hijos lo que Dios hizo y para qué lo hizo. Y, a los que no siguen las pautas, les va peor, la unidad familiar se rompe y no digamos la relación entre los abuelos. Me estoy refiriendo a las rupturas matrimoniales y divorcios existentes en la actualidad, que aun siendo la mejor solución en muchos casos, siempre es triste para los hijos y para los padres (abuelos).

Nadie desea la separación de los padres ni de los hijos. En cualquiera de los casos, la separación trae problemas, unas veces para unos y otras veces para otros. De ahí que Jesús insista en que lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

Ese hombre y esa mujer han unido su complementariedad con la sana intención de ser felices y traer descendencia al mundo. Luego las cosas no salen como se espera y no se pone la otra mejilla, sino más bien se actúa según la Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente, y ya sabemos cómo termina, como el Rosario de la Aurora.

Sería importante que el amor y el perdón fueran dos palabras con las que se tenga familiaridad. Dios ha puesto valores en la mujer que el hombre necesita y valores en el hombre que la mujer agradece, valores para la convivencia.

El hombre dejará la casa paterna y la mujer también, para crear su propia familia. Vivirán en su propia casa y aprenderán a resolver los problemas juntos, no yendo a los padres a la menor debilidad. No obstante los padres que siempre están cercanos a los hijos, se debe contar con ellos cuando el problema se agudiza y no se encuentra la solución Génesis 2, 18-24

El que tenga dudas de la identidad de Jesús que lo deje en el misterio. Jesús es Hijo de Dios ¡Que importante es el hombre para Dios! Quiso que su Hijo Jesús, único Hijo, fuese como nosotros ¡Hombre! Se diferenciaba de nosotros en que no era pecador. Que siendo inferior a los ángeles, por su amor y humillación, hoy lo vemos coronado como Rey de cielos y tierra. Y aun con ese poder no se avergüenza de llamar amigo y hermano al hombre, porque sabe que todos procedemos del mismo creador, Dios Hebreos 2, 9-11

Jesús ve muy mal la separación del matrimonio, porque sabe que muchos están llenos de frivolidad, mucha descortesía y falta de respeto; así no se construye, así no se educa. Si la carne es débil, el guardián es la mente; son tres aspectos en la persona que deben unirse para tomar las decisiones importantes: la carne, el corazón y la mente. Si se toma como base uno de ellos lo edificado estaría en el aire y finalmente iría al suelo. Si los tres aspectos atraen, el éxito está asegurado, siempre que se cuiden y se valoren, y la otra parte debe hacer lo mismo. Se debe reflexionar sobre lo que Dios dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos sino una sola carne.  

Y es importante que tengamos presente una cosa, el cariño que Jesús tiene a los niños fruto de la unión, y del matrimonio. Para Jesús la educación de los niños es primordial, hasta tal punto que dice: si no nos hacemos como niños no entraremos en el reino de los cielos (Mateo 18:3). Y que el que haga mal a un niño más le valdría atarse una piedra de molino y arrojarse al mar (Mateo 18:6). Dice a sus discípulos: no regañéis a los niños, dejad que se acerquen a mí, de ellos es el reino de los cielos (Marcos 10:14); frases lapidarias que quedarán para la historia hasta el final de los tiempos. “El cielo y la tierra  pasarán más mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35), dice Jesús. Enseñad a los niños el amor que Dios les tiene. El niño debe conocer a Dios y saber que en Él está su mayor protección Marcos 10, 2-16

Reflexión: