Día 5 de octubre – 2012 – TÉMPORAS DE ACCIÓN DE GRACIAS Y DE PETICIÓN

La vida es un misterio, estamos sumidos en el misterio; la perfección de la maquina humana, la sincronización del cosmos, la muerte y la resurrección; el clima, la lluvia, el viento, el día y la noche; la procreación y el reino animal, la germinación de las semillas, la respiración de los animales terrestres y de los animales marinos, la dependencia del oxígeno del aire que ni vemos el aire ni vemos el oxígeno… Estamos llenos de misterios que nos superan. Vemos nuestra fragilidad y nuestra permanente dependencia a una fuerza invisible que lo controla todo, que lo mueve todo, esa fuerza está en lo que llamamos Dios.

Es comprensible nuestra confusión y debilidad, a la mínima que nos faltan las fuerzas o la voluntad, se despierta en nosotros una voz de alarma, una necesidad de ayuda urgente que muchos no pueden solventar porque están permanentemente solos y otros porque se sienten solos no encontrando ayuda en los demás. Es entonces cuando surge la exclamación ¡Señor, Señor, ayúdame! Jesús que conoce nuestras necesidades nos dice que le pidamos al Padre en confianza, que Él nos dará lo que sea bueno para nosotros.

Aquí nos estamos labrando nuestro futuro, nuestra eternidad, por eso digo que el Padre nos dará aquello que contribuya a nuestra purificación y a nuestro anhelo de salvación. Nos pone Jesús un ejemplo: si nosotros que somos malos damos cosas buenas a nuestros hijos cuando nos las piden, cuanto más nuestro Padre celestial. Confiemos en nuestro Señor y pidámosle cosas, Él nos escucha y será para bien nuestra comunicación con Él.

Y acostumbrémonos a la oración, hablemos con Él en la confianza de que nos escucha y atenderá nuestros ruegos, Dios quiere lo mejor para nosotros. Nosotros queremos mucho a nuestros hijos, ¿verdad? Y ese sentimiento es espontáneo, ¿no es así? Pues ese modo de querer nos lo ha dado Dios para que llevemos protección a nuestros hijos y a toda nuestra familia, así como cuidos para su crecimiento armonioso y en la fe del Señor. Todos los nobles deseos vienen de Dios.

La ejecución de manera tangible de nuestras peticiones a Dios, viene a ser también un misterio, pero es evidente que la vida sigue, la longevidad cada vez es mayor, los avances en medicina siguen y en otros órdenes de cosas, igual. Y esto nos dará pie para pensar, ¿será Dios el que nos está concediendo este sin fin de peticiones para el progreso?

Algunas cosas vemos que no hace Dios, quitar las guerras, el paro, el hambre en el mundo… ¿Será que esto nos lo deja a nosotros para que lo hagamos? Si el saldo es positivo en lo que concierne a Dios, creo que no estaría de más que le diéramos gracias tantas veces como días nos manda Él llenos de luz y de aire, imprescindible para nuestra existencia. Es bueno ser agradecidos. Con nuestro agradecimiento Él ve que hemos apreciado la acción de su brazo Mateo 7, 7-11

Reflexión: