Día 3 de octubre

Como sabemos, de cualquier acontecimiento o frase oída, Jesús lo aprovecha para sacar lo bueno o destacar lo malo y que ello sirva de enseñanza. Las parábolas y aquello que sirviera para enseñar, no lo presentaba de manera idílica sino real y crudamente como la vida misma.

Un discípulo le dice: te seguiré a donde quiera que vayas. A lo que Jesús contesta: Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza. Verdaderamente el tiempo de predicación de Jesús fue muy difícil y los que le siguieron en aquella época lo pasaron bastante mal; por eso Jesús les advertía y les hacía saber de una u otra forma con las dificultades que se iban a encontrar en el camino, la fe es un permanente caminar. Y digo en el camino, porque todo era viajar de un lugar a otro, de una región a otra, de una iglesia a otra y de un país a otro. Había que dar a conocer a todo el mundo el acontecimiento más grande de la historia de todos los tiempos.

En principio, Jesús venido de otro reino, “mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36), contarían después los discípulos: En aquella época había sed de saber. Hoy estamos saturados de tantas noticias y de tantas mentiras, de tantas promesas incumplidas y de tanto engaño. La verdad de Jesús hoy se soslaya, se oculta o tergiversa, siempre con la intención de desprestigiar. Así cuando la Iglesia destapa la mentira y denuncia corrupción, se le dice que más corrupta es ella.

¿Cómo es posible que quiten los crucifijos de las escuelas y de otros Centros Culturales y del Estado y que haya enraizado tanto la idea, hasta el punto que pretendan justificarlo personas católicas de un nivel cultural medio alto. ¿A quién puede molestar la imagen de un crucificado que trajo la verdad, la justicia, la paz y el perdón y que después tenemos la constatación de que resucitó?

Por mucho que amemos al hermano extranjero no lo podemos cambiar por nuestro Dios, por la memoria de nuestro Jesús. No debemos aceptar que nada ni nadie quite a Dios de nuestra vida. Nos engañan cuando nos dicen que seamos agradecidos a la vida, al aire, al sol, a la naturaleza. No puedo ser agradecido a la materia o a algo que sigue careciendo de inteligencia, quiero serlo a Dios; el Dios en el que creemos tiene manos, ojos y pies, y es único y con poder sobre todos los falsos dioses que nos hemos creado.

Y volviendo al sentido del encuentro de hoy, hemos de recordar que la vida del cristiano no es un camino de rosas, más bien es un camino de espinas. No deben los cristianos distraerse con cosas banales del mundo y dejar sin atender las necesidades del espíritu. Uno le dice a Jesús: Maestro permíteme que vaya a enterrar a mi padre, y Jesús le contesta: “deja a los muertos entierren a sus muertos”. Para Jesús el que deja a Dios a un lado o lo quita de su vida es como si estuviera muerto. El que quiere vida la busca en Dios, el que no quiere vida y no busca la palabra de Dios, palabra que da vida, al parecer es como si estuviera tan muerto como el muerto y solo vale para enterrar a muertos, creyendo que la muerte es el final, que es inútil luchar porque la fe aflore, y pensando que con la muerte se acaba todo. Entiéndase bien, cuando digo muerto, quiero decir muerto espiritualmente

Otro le dijo a Jesús: te seguiré a donde vayas, pero déjame ir a despedirme de mi familia, y Jesús le contesta: El que echa mano del arado y sigue mirando hacia atrás no vale pare el reino de Dios. Como vemos, la fe y el seguir a Cristo tomando como base el Evangelio es algo más serio de lo que se piensa. No es Cristo amante de poner cargas pesadas al hombre condicionando nuestra vida con los preceptos del Evangelio, es el mismo Dios el que nos lo pide para nuestro bien y el de toda la Creación. La indecisión en ningún caso es buena consejera, te impide apostar por algo y te priva de éxitos; por tanto: análisis y decisión. Y ya como se dice coloquialmente, poner toda la carne en el asador. El ejemplo de Jesús lo ilustra magistralmente: no se puede llevar una besana derecha, bien con arado de mulas o con tractor, si se va mirando para atrás Lucas 9, 57-62

Reflexión: