Día 2 de octubre – 2012 – Santos Ángeles Custodios

Continúa Jesús diciendo e insistiendo en la valía de un niño. El niño no tiene maldad, no tiene rencor ni odio, no insulta, no agrede; cree en los mayores e imita a los mayores. Dice Jesús: el que no se haga como un niño no entrará en el reino de los cielos, el que no nazca de nuevo tampoco (Juan 3:3). La vida en la tierra es una etapa a veces traumática y en este estado no nos quieren en el reino de los cielos; allí nos quieren serenos, pacíficos, amorosos. Por eso es tan importante creer en la palabra de Dios para que nos purifique; nos limpie de malas acciones incluso de malos pensamientos, y de ese odio que nos corroe a veces. Así no nos quieren.

Jesús nunca se cansaba de decir: el que no sea como este niño no entrará en el reino de los cielos. Y nos hace una nueva advertencia: Cuidado con despreciar a los niños, sus ángeles están velando por ellos y están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre. Lo que es igual, lo que hagamos a un niño lo sabe Dios en este mismo instante. Y sabiendo nosotros la predilección que Dios tiene para con ellos, sabemos lo que se puede molestar viendo nuestro mal proceder con abuso de autoridad y poder sobre ellos; Dios no pasa por alto esta actitud. Por eso el niño a poco de nacer debe conocer a Dios su protector y esto es responsabilidad de sus padres.

Es posible que algunos padres digan: ¿cómo vamos nosotros a dar a conocer a Dios a nuestro hijo si nosotros no lo conocemos y no creemos ni qué exista? He aquí la cuestión: si tan necesario es que los niños conozcan a Dios, los padres deberían ayudar al niño a adquirir ese conocimiento. Lo razonable sería que conociesen a Dios en casa, pero de no ser así lo pueden conocer en la catequesis de la parroquia más cercana. Lo ideal sería que el niño supiese lo que Dios le ama y que aprendiese él a amar a Dios Mateo18, 1-5.10

Reflexión: