Día 1 de octubre

En este encuentro con Jesús vemos una correlación de sus enseñanzas. A nosotros se nos va el tiempo discutiendo quien será el más importante en el cielo  de las personas aquí en la tierra, y Jesús cuando observaba a sus discípulos en estas disquisiciones triviales les sacaba de sus dudas y les quitaba las preocupaciones.

Una vez más les dijo: El más pequeño aquí será el más grande allí. ¿Veis este niño? Pues el que le acoge me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. Sigue diciendo: “El más pequeño entre vosotros es el más grande” Y como este encuentro se continúa con el del día anterior, Juan le dice: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros. Y Jesús le contesta: no se lo impidáis, el que no está contra vosotros está a favor vuestro.

Como he dicho atrás en alguna ocasión, el que los discípulos de Jesús cayeran en estas banalidades es comprensible, en aquellos días todo era emergente, nuevo, desconocido para ellos, lo que no tiene tanta lógica, es que nos ocurra a nosotros lo mismo y que también nos veamos llenos de dudas los cristianos de este tiempo; esto da a entender que no ha servido de mucho las veces que hemos leído el Evangelio y lo hemos oído en misa. En nuestros análisis de conducta o deseos de bien obrar, si no van acompañados de mucha humildad y mucho amor estaríamos errando Lucas 9, 46-50

Reflexión: