Día 7 de septiembre

Jesús fue un incomprendido. Todo lo que dijo fue profundo y trascendente, pero eso lo sabemos hoy a la luz de la Resurrección y el avanzar de su Iglesia. Los escribas y fariseos le criticaban, todo lo que hacía y decía lo infravaloraban. Estaban, o más bien, obligaban al pueblo a estar sujetos a la ley creada por los hombres,  abandonando la Ley de Dios y eso molestó mucho a Jesús. Cualquier insignificancia la agrandaban con motivo de crítica y a las cosas de Dios le quitaban importancia.

Dicen los escribas sobre los discípulos de Juan y de otros maestros fariseos: “ayunan a menudo, y los tuyos a comer y beber”. Solo querían sacrificio para los discípulos. Ya Jesús en otra ocasión similar les contestó: “misericordia quiero y no sacrificio” (Mateo 9:13). Hoy sabemos la importancia que tuvo la formación de la piña que fueron los doce apóstoles, (aunque tristemente una manzana se pudrió).

Ya por entonces empieza a gestarse la Iglesia y tenían que estar muy unidos, alegres y dispuestos; era un paso importante el que habían dado en su vida y tenían que vivirlo con intensidad y determinación. Es natural que bebieran y cantaran mientras estaba el novio con ellos, tiempo tendrían de llorar cuando se fuera. Era mucho lo que estaba en juego; tenían una misión por delante enormemente ilusionante, pero también arriesgada “os mando entre lobos”, les dijo un día (Mateo 10:16), y tenían que sacar provecho de cada minuto en presencia de Jesús. Siempre estaba instruyéndoles cuando se encontraba a solas con ellos. Seguramente cada predicación dirigida a los judíos ya antes la había comentado con sus discípulos.

Gracias, Señor, que a través de una noticia con motivo de crítica hacia tu Santo Hijo y sus discípulos, descubro que comían y bebían y se divertían, incluso más que otros discípulos que ayunaban con frecuencia. Es bueno saber que no solo vivían en permanente concentración, instrucción y táctica, que también tenían momentos de ocio y relax.

¡Cuánto lo celebro que tu Santo Hijo riera y se divirtiera con sus discípulos! Porque el Evangelio, la apariencia que da desde el principio hasta el final, es que todo fue como digo, una permanente preparación hacia lo que se avecinaba, ¡que ciertamente no fue plato de buen gusto! Que si soportaron tanto martirio fue, por esa fe inquebrantable a prueba de bomba, ese vehemente deseo de vivir cerca de Jesús, que era aliento de vida para ellos. Fueron cientos los mártires que entregaron su vida perdonando a sus asesinos por no renegar de su fe, pues esta fe era la razón de su vida. Hicieron bien en divertirse el tiempo que estuvieron con el novio Lucas 5, 33-39

Reflexión: