Día 5 de septiembre

Hoy también es motivo de alegría, Jesús hace lo que quiere hacer y es feliz. La felicidad de Jesús  cuando no le ponen obstáculos a su predicación me contagia. Cuando saludo a Jesús por la mañana, le doy los buenos días y gracias por la vida que me da, le pido fuerzas para afrontar el día y le digo que le presiento permanentemente a mi lado de día y de noche.

Hoy Jesús después de salir de la sinagoga fue a la casa de Simón y le pidieron que hiciera algo por la suegra de Simón que estaba en cama y aunque Jesús pensara en la levedad del mal y si actuar bajo su plan trazado, seguramente estimó conveniente liberar a esta señora de la fiebre que la mantenía en cama. Increpó a la fiebre y la fiebre la dejó; al momento se puso a servirles.

Jesús día a día se dedicaba a curar, por la mañana la cura era espiritual en las sinagogas y por la tarde corporal, lo importante y necesario era traer equilibrio a la persona. Si todos los que oímos o leemos la palabra de Dios, obráramos en consecuencia, este mundo sería otra cosa; la persona desesperanzada también necesita una cura de consuelo y de ánimo; para amar y ayudar no se necesitan grandes conocimientos, basta voluntad, a veces creemos que nos tiene que salir el deseo espontáneamente y eso es un error, la inclinación de la carne, y la cultura adquirida en la calle, puede hacernos mirar para otro lado, esta práctica se debe ejercer a base de reflexiones humanitarias, viendo la debilidad en el otro y no pasar de largo. Jesús no pasaba de largo ante el mal ajeno.

A última hora de la tarde le traían los enfermos e imponiéndoles las manos a todos los curaba. No había mal que se le resistiera. De todos se compadecía. A todos nos gustaría, sobre todo a los cristianos, que ese tiempo volviera, que viniese Jesús a visitar los pueblos de España, empezando por Madrid, curando a todos los enfermos y echando demonios, que no hay pocos, pero eso al parecer no es posible, tenemos que sacarnos las castañas del fuego nosotros mismos. Ese tiempo ya pasó, solo queda un encuentro espiritual o místico.

Si el hombre ha sido hecho para vivir eternamente, el transito físico por la tierra es temporal y se debe aplicar como escuela de vida, tiempo para aprender a amar amando. Si hacemos una reflexión al respecto, observaremos que este espacio corto de tiempo está lleno de necesidades y entonces resulta ser una magnífica oportunidad para ayudarnos unos a otros, demostrando que estamos preparados para vivir juntos por tiempo indefinido, y ese, yo creo que es el secreto, no como lo entienden algunos, haciendo de la vida en la tierra lo que haría un elefante en una cacharrería, pero de forma más sutil. Pensemos los atropellos que hacen con nosotros y  veremos que el abuso está generalizado Lucas 4, 38-44

Reflexión: