Día 31 de julio

Ante tan contundente descripción (parábola) no valen simples interpretaciones; como decimos en España: “al pan pan y al vino vino”. La cizaña es una planta poco menos que extinguida, pero sí sabemos el fruto que da, ninguno; su fruto es algo así como ceniza negra. Da terror verlo; parece que ha ardido interiormente la planta. Es la imagen que tengo en la retina desde niño. Su función no sé cuál es, pero lo que sí hace es debilitar a las otras plantas productivas que crecen al lado: el trigo, por ejemplo.

Para que entendamos esta enseñanza, Jesús nos dice que la cizaña son los partidarios del Maligno o diablo, como más te guste; el trigo es la gran familia cristiana y los amantes de Dios. El sembrador del trigo es Jesús. El sembrador de la cizaña el diablo. El campo el mundo. Y los segadores los ángeles enviados por Jesús. Al final del tiempo los ángeles del Señor apartarán el trigo de la cizaña. Los que hayan obrado con amor quedarán en el Reino de Dios y los que hayan obrado odiando, maldiciendo y obrando mal, en suma, irán al fuego eterno.

Dice Jesús: Todos los corruptores y malvados serán arrojados al horno encendido. Y finalmente los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. Son palabras muy duras que no parecen venidas de Dios, porque su misericordia, bondad, ternura y comprensión está operando en el mundo, pero yo creo que por ahora, el último día, el día de la selección, cuando Él elija a sus hombres y mujeres de confianza para vivir eternamente a su lado, será un momento delicado, en el cual imperará la justicia; sobre todo primarán los valores de aquellas personas que hayan vivido con buenos deseos, buenos sentimientos, y que tengan sobre todo deseos de ir a Dios; entre estos, si no todos, deben estar los elegidos. Porque los que no quieran estar con Dios irremisiblemente ellos solos se han condenado.

Dios podía quitar hoy la cizaña del mundo, pero es una oportunidad la que da al mismo mundo para convertirse; no hay razón para pensar que el pueblo de Dios en este plazo de tiempo en el que toca esperar, se va a convertir en cizaña, como el trigo tampoco se puede convertir en cizaña. El problema es que la cizaña merma la cosecha de trigo; de la misma manera, los entes cizaña dificultan el desarrollo y la extensión de la obra de Dios. La paciencia de Dios es innegable y debemos pensar que si Él no actúa será por nuestro bien; para que crezcamos en el conocimiento del bien y aborrezcamos sin paliativos el mal. Indicamos, que el enseñar con parábolas facilita la comprensión del que quiere comprender Mateo 13, 36-43

Reflexión: