Día 25 de junio

No juzgues a los demás porque con la medida que juzgues así serás juzgado. Tema profundo donde los haya: el pan de cada día: la crítica. En los pueblos, permanentemente estamos hablando de los demás, afortunadamente no siempre para juzgarlos en relación a la fe, pero sí les criticamos ciertos modos de ser o también sobre el aspecto físico y sobre la vestimenta. Que acertado estuvo Jesús cuando dijo: quítate la viga de tu ojo y así podrás ver la mota en el ojo de tu hermano. Está claro el sentido: es bueno hacer una reflexión antes de juzgar, con frecuencia nos daríamos cuenta que nosotros incurrimos en las mismas faltas o en otras parecidas. ¿No será que nuestra inferioridad e imperfección nos lleve a criticar a los demás para rebajar las cualidades que puedan tener y nosotros no? Seguramente con la crítica a otros, interiormente nosotros nos vanagloriamos. Rebajando al otro nos sentimos superiores.

La crítica en esencia es desacreditar al otro destacando sus errores o malas acciones, quizá con el trasfondo de que no agrada que otros sean mejores que uno mismo. Lo grave es que a veces se critica por oídas, sin estar seguro de que lo que se dice es cierto, en estos casos se hace mucho daño. Lo que se cuenta ya se ha inflado al pasar de boca en boca y por tanto nos llega transformado. No veo noble este mala costumbre, hablar de los demás en negativo, cuando todos somos igual de débiles y cometemos las mismas torpezas, unas veces por error y otras intencionadamente.

Si se trata simplemente de hablar de un vecino para comentar un hecho, eso no sería crítica y así es como debiéramos actuar. Aunque Cristo, cuando habla de crítica, es referido a la fe, a lo que tenga que ver con la formación cristiana, o sobre aquellas cosas que puedan afectar al buen concepto que se tenga de una persona en aspectos morales. Yo no paso a creer que la crítica sea siempre con intención de destruir o desacreditar a la otra persona, más bien es por costumbre y no se puede evitar, o digamos que se usa como tema de conversación para pasar el rato. Si es así lo veo completamente malintencionado.

Cosa totalmente injusta que seamos tan exigentes con el modo de obrar de los demás o de algún amigo o hermano, y no analicemos en nuestro comportamiento nuestras faltas, lo que podría ser motivo de críticas más severas que las que hacemos a otros. En resumidas cuentas, huyamos de hacer valoraciones sobre los demás, ni aun conociendo los hechos, no es la mejor forma de crear un ambiente de confianza y respeto. Seamos comprensivos y compasivos reconociendo la debilidad no solo en nosotros sino en los demás, y aceptémosla. Veamos en los demás las cosas buenas sobre todo, y aunque conozcamos también sus defectos asumámoslo, así la amistad tendrá razones para fortalecerse. La idea de creernos nosotros los únicos perfectos desterrémosla, es absolutamente falsa, todos tenemos cosas buenas y malas Mateo 7, 1-5

Reflexión: