Día 23 de junio

Ayer terminé hablando de que no se puede servir a dos señores y hoy es Jesús el que nos habla de ello. Por eso el comentario de hoy tratará en especial de este tema. Lo que Jesús nos dice es que siempre el que sirve a dos amos terminará teniendo preferencia por uno y como consecuencia se olvidará del otro; y esto lo dice Jesús en referencia a aquellos que amasan grandes fortunas, pensando desde el principio que Dios va a continuar regentando sus vidas y a medida que crece su fortuna decrece la relación con Dios. Hemos de confiar que si Jesús lo dice no es por capricho; la sabiduría de Jesús es innegable, pero podría resquebrajarse si nos afirma algo que pueda ser falso.

Cuando nos pone esta parábola es porque está completamente convencido de que el hombre en la mayoría de los casos actúa así, si no en todos. Si el común de los mortales (católicos), los domingos, día dedicado al Señor, va a misa y poco más, un súper millonario, lo fácil es, que se pase el domingo pensando en cómo aumentar su fortuna. Y lo que Dios quiere es que por nada del mundo dejemos de llevar una vida ordenada, solidaria, agradeciendo al Señor sus favores, y haciendo familia y comunidad.

Las normas establecidas en la Biblia, no vale saberlas, lo esencial está en cumplirlas. El interés desmedido por el dinero, el vestido, y el coche de lujo, le aparta a uno de los deseos espirituales, de qué nos pasará después de la muerte. Y este día va a llegar. El problema surgirá entonces cuando nos digan: usted en la tierra no se preocupó nunca de esto, así que no sé por qué ahora este interés por entrar en el cielo. No se puede estar a la sopa y a las tajadas. Nunca se preocupó del reino de Dios ni de su justicia. Siempre tuvo un gran afán por el mañana, en guardar y guardar, para asegurarlo y el mañana ya se ha acabado, empieza otra vida en un espacio en el que usted no tiene cabida, a usted solo le gustaba el dinero y aquí hay otros valores que usted desconoce.

Cada día que nos da nuestro Padre Dios, tiene suficientes horas para distribuirlas en función de los preparativos del viaje que queremos hacer, si queremos un viaje corto (hasta los ochenta) es natural que no pensemos otra cosa que sacarle el máximo provecho al día a día; si queremos hacer un viaje largo (digamos, eterno), el tiempo hasta los ochenta hay que vivirlo no como el viaje propiamente, sino como preparación para el viaje que emprenderemos a partir de los ochenta, que sería un viaje galáctico, para que se entienda un poco la dimensión.

También parte de este tiempo se puede dedicar a contactar con aquellos que van a hacer el mismo largo viaje con nosotros, e incluso animando a otras personas a que participen en esa travesía que se presume va a ser de ensueño. O sea, que la diferencia es esa: a qué dedica cada persona el tiempo de esta vida. Unos creen que es el viaje en sí, otros creen que es tiempo de preparación para el verdadero viaje que durará toda la eternidad.

Y respecto a lo que dice Jesús que ni Salomón vistió como visten los lirios del campo, yo le digo: que Dios Padre tenga piedad de nosotros y nos saque de la duda, ¿por qué en África y en la India llevan cientos de años pasando hambre? ¿Reconocen a Dios como Padre? Esto no concuerda al cien por cien con la aseveración de Jesús. Y yo particularmente no dudo de la voluntad de Dios Mateo 6, 24-34

Reflexión: