Día 14 de junio

Hoy Jesús nos aclara en qué medida ha ampliado ciertos preceptos de la Ley de Dios. En ella hay un mandamiento que dice: “No matarás”. Todo el mundo si se le preguntara sobre el sentido de no matar lo tendría muy claro: no matar es, no quitar la vida a otra persona. Y es válido. Pero Jesús dice: que el que llama imbécil a su hermano, o lo llama renegado, también está pecando sobre este mandamiento. Y vuelve a decir Jesús: que la relación con un hermano ha de ser absolutamente de cariño y  de entendimiento.

No podemos ir a la Iglesia a hacer una ofrenda a Dios, o una promesa, ruego, o incluso a darle gracias porque hemos necesitado de Él o porque nos agrada nuestra respetuosa y amable relación con Él, si estamos enemistados con nuestro hermano, en este caso Dios no nos atendería hasta que no hubiéramos hecho las paces con nuestro hermano. Lo que significa que tendríamos que salir del templo, entendernos con nuestro hermano, y después ir de nuevo al templo para hablar con Dios. Solo así obtendríamos su escucha y su posible respuesta.

Jesús nos habla de hermanos, aunque no dice de sangre o de fe pero, quizá también se refiera a todos aquellos cristianos que aceptan y reconocen a Dios como Padre, con ellos el entendimiento ha de ser honesto, respetuoso, de ayuda mutua y de gratitud. Por ello, tampoco debemos mantener odio o rencor a ninguno de estos hermanos en el Espíritu de Cristo. Nuestra relación con Dios se vería dañada. Es la hora de abrir nuestros brazos acogiendo a todos como parte de un todo mayor que se llama creación y celebrar cada día el amor de Dios hacia nosotros y el amor nuestro hacia los demás Mateo 5, 20-26

Reflexión: