Día 13 de junio

A Jesús no se le escapa ningún detalle, pero para aquél que pueda tener alguna duda, que vea por ejemplo hoy como anima y da fuerzas a todos los que en el encuentro de ayer decidieran difundir la Palabra de Dios, lo que ellos han aprendido en casa, la escuela, la Iglesia, y que se sientan orgullosos de su fe; que la propaguen en la medida de lo posible, siempre intentando ser fieles a los preceptos enunciados en el Antiguo y Nuevo Testamento. Jesús dice que cuidemos de enseñar la Palabra de Dios sin tergiversar nada, evitando omitir algo fundamental, así como no poner de nuestra cosecha haciendo creer que es bíblico, dando a entender que es Palabra de Dios.

Qué bueno que lo conozcamos bien y seamos fieles a su Palabra y al Espíritu. Cuando no se desvirtúa el sentido que le quiere dar el autor difícilmente se va a perjudicar a nadie. Sobre todo lo fundamental lo debemos tener muy claro, la esencia, el objetivo que se persigue debemos conocerlo bien y siempre redirigir a aquellos que tengan dudas, intentando llevarles nuestro entusiasmo y conocimiento de Dios y de su Hijo Jesús, invitarles siempre a que tengan una Biblia en casa y lean con mucha atención y muy despacio, intentando captar el mensaje de cada frase. En todo texto hay un mensaje global o fundamental, pero en el modo de expresarlo se recurre a unos datos, circunstancias, hechos, o argumentos que definen o van aclarando mejor la idea o mensaje principal.

La Biblia posee una riqueza inconmensurable, porque toda ella enseña verdades tangibles y evidentes, cualquier palabra o frase, aun siendo sencilla, enseña algo valioso para aplicar en nuestra vida. Y como digo, cualquier historia está llena de matices, lo que te prepara para vivir la vida con la mayor intensidad, máxime si pasas por la misma circunstancia.

Jesús dice hoy que no ha venido a abolir la Ley y los profetas, sino a darle plenitud. El Antiguo Testamento es la antesala del Nuevo Testamento. Es como el anuncio y preparación de lo que iba a acontecer después. Y aunque al Nuevo Testamento se le llama la Buena Nueva, para nada nos tenemos que olvidar del Antiguo Testamento, porque fue entonces donde se coció o preparó el envío de Jesús por parte de Dios. Además de ir preparando a una parte del pueblo elegido, con la que se iba comunicando.

Jesús, en cierto modo, perfeccionó, habló de ciertas tradiciones erróneas en relación con el espíritu verdadero y en general le dio el realce merecido al Antiguo Testamento. Eso es lo que debemos reconocer y valorar para enseñarlo así todo lo que podamos. Cristo, finalmente, nos dice: que su palabra es eterna, que confiemos en ella y, que aquel que cumpla y enseñe bien los preceptos será grande en el cielo. A los primeros que tenemos que enseñar la Palabra de Dios es a los hijos y a los nietos Mateo 10, 16-23

Reflexión: