Día 30 de noviembre – 2012 – FIESTA DE SAN ANDRÉS, APÓSTOL

Hoy hace dos mil catorce años que se empezó a formar lo que conocemos por Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Hoy se empezaron a poner los cimientos en los que se asienta la gran familia cristiana. Lo que comenzó aquel día, hoy hay que seguirlo con más energía y convicción que nunca. A los Apóstoles elegidos este día, entre ellos Pedro, se les encomendó el anuncio del Evangelio a todos los rincones de la tierra, advirtiendo, principalmente, que el reino de Dios estaba cerca.

No sé si estamos cumpliendo el mandato que nos fue encomendado, otros países, pueblos y tribus siguen adorando a sus dioses, cuando dioses sólo hay uno, e hijos de este Dios solo uno, que es Jesucristo, todos los habitantes de la tierra; y tristemente dentro de la Iglesia también, sobre todo los que no entendieron el mensaje, siguen adorando a otros dioses, como son: el dinero, la fama, el poder y la riqueza.

Es extraño decir, por lo poco usual que, de Papa a Papa, durante unos días, la barca de Pedro se queda sin capitán y remero. La barca queda amarrada a puerto y cuando Dios quiera, en pocos días, volveremos a tener  un seguidor de Pedro, al cual debemos aceptar, amar y obedecer, (me refiero a los días que trascurren en la elección del nuevo Papa) Mateo 4, 18-22

Reflexión:

Día 29 de noviembre

Jesús nos habla de dos grandes, tristes y amargos acontecimientos con muchas complejidades. Dios ha seleccionado con mucho amor a un pueblo y lo ha adoptado como suyo, Israel. Parte de este pueblo un día vivió en Jerusalén, lo que ha llegado a ser un símbolo para todo Israel, en particular Jerusalén la capital, porque albergaba el Arca de la Alianza en el grandioso templo construido por Salomón. ¿Por qué este anuncio? Porque esta parte importante de la obra de Dios, Jerusalén, iba a ser destruida; y Dios creador de todo, sufre ante acontecimientos tan dolorosos, provocados por el hombre, sobre todo por su pertinaz obcecación en rechazar las cosas de Dios, y sabiendo que si el hombre fuese de otro modo evitaría desgracias tan grandes y penosas.

¿Por qué nos habla Jesús que este hecho estaría acompañado de terremotos y movimientos de astros? Porque cuando el hombre rompe el equilibrio, la creación se ve alterada y reacciona violentamente quebrantando también el orden en el cual ha sido creada. No debemos olvidar que la creación en su conjunto no pertenece a nadie, sólo a Dios, y las leyes naturales que la rigen tampoco, sólo pertenecen a Dios.

Cuando el hombre se obstina en guerrear, llega a amenazar con la destrucción de lo más hermoso de la obra de Dios, a la tierra. Dios no tiene por menos que actuar y parar los pies a la locura. Algo parecido sucederá en la segunda venida de Cristo; si el hombre ha perdido toda noción de amor, antes de que provoque un cataclismo cósmico, Dios vendrá a poner orden e instaurar definitivamente su justicia y su paz. Es en este momento cuando se tambalearán los cimientos del cielo y todo el mundo sabrá que Jesucristo es el Rey y sólo a Él debemos adorar. Es triste decir que cada uno se quedará con los suyos. La familia de Jesús, su Iglesia, será verdaderamente libre Lucas 21, 20-28

Reflexión:

Día 28 de noviembre

Cristo nos advierte que el defender la fe a pecho descubierto nos puede traer problemas, pero que no dudemos en dar testimonio de fe, que no peligrará ni un cabello de nuestra cabeza; que estemos preparados para lo que pueda pasar, que Él pondrá en nuestra boca palabras de sabiduría para nuestra autodefensa llegados a juicio. El cristiano se arriesga a ser detenido y llevado a los tribunales por causa de Cristo, por ser cristiano, y que no nos preocupemos por lo que hemos de decir, que no preparemos nuestra defensa, el Espíritu Santo hablará por nosotros. Y lo que es más grave, podemos ser traicionados, odiados y muertos por nuestros padres, hermanos y primos, en suma, por nuestra propia familia, solo por pretender vivir cristianamente. Es extraño, pero esto puede suceder.

Estemos con los ojos muy abiertos y si somos víctimas de estas denuncias, recordar que ya nos avisó Cristo, y por favor, no seamos nosotros los que denunciemos a nadie por ser cristiano. Jesús no pretende con esto desconcertarnos ni asustarnos, sí advertirnos de que esto puede pasar. Y si pasa con poca frecuencia, es porque somos muy considerados con otras confesiones religiosas, nos da reparo invadir sus espacios y preferimos dejarlos vivir desconociendo la realidad de Jesús, o los hipócritas somos nosotros, que sabiendo que Jesús es el único Hijo de Dios en todo el orbe, no lo damos a conocer hasta en el último rincón del mundo. Cristo todo lo que dijo, vivió y sufrió, es para conocimiento del mundo, no solo para su pueblo, que sabía que no le reconocería, la intención es que su mensaje llegara a todos los hogares de la tierra.

Durante ciertos siglos se llevó a cabo ese mandato de predicación sin rechistar, hoy vivimos un tiempo de no agresión, de respeto mutuo, y ahora los únicos que sufrimos bajas somos nosotros, dicho también por Cristo. Cuesta admitir que seamos los cristianos los únicos que estamos en posesión de la verdad. Pero cuesta más digerir a otras confesiones religiosas, donde el sentimiento del amor no llega a los niveles que llega en el cristianismo evangélico. Saco esto a colación para que veamos la veracidad de las palabras de Cristo. Si pretendiéramos evangelizar a todo el mundo, habría muertes sangrientas como al principio de la era cristiana Lucas 21, 12-19

Reflexión:

Día 27 de noviembre

Entramos hoy en un encuentro un tanto delicado y difícil de entender. Jesús nos habla como todos los días, pero sus palabras están cargadas de simbología. En el mundo hay personas aferradas a las cosas materiales, y otros, que también usando de medios materiales, le sirven como hilo conductor para no perder nunca la comunicación con Dios. Si es así, Cristo en cierto modo lo aceptaría pero, si no nos vanagloriamos del vasto, hermoso y bello patrimonio de la iglesia.

No debe deslumbrarnos la obra del hombre si no vemos a Dios en ella, por ejemplo: Cristo nos dice: llegará un tiempo en que no quedará piedra sobre piedra de ello (referido al Templo de Jerusalén). ¿A dónde nos quiere llevar? A que todo lo del mundo (lo material) es caduco, por bello y hermoso que sea, pues nuestro objetivo debe ser guardar tesoros en el cielo y no aquí donde todo se corroe (Mateo 6:20).

Que el tiempo puede estar cercano, y los signos que veremos: guerras, terremotos, epidemias, hambres y grandes signos en el cielo. Si miramos para atrás, ha habido tiempos coincidentes con estos signos, pero no ha pasado de ahí, sin embargo, Cristo, no anuncia en vano, y un día, el menos pensado, sucederá. Permanezcamos serenos y no sigamos a nadie que se haga llamar Cristo, ya vendrán a recogernos los ángeles del Señor Lucas  21, 5-11

Reflexión:

Día 26 de noviembre

En este encuentro vamos a tratar sobre la apariencia en el aspecto de la caridad. El hecho de ser caritativo y dar limosna en la parroquia, en todos los casos está bien, pero Jesús, tan analítico como es, nos hace ver que aun en el caso que todos dieran la misma cantidad, incluso en este caso, puede ser motivo de reflexión.

No es lo mismo que una viuda, sin apenas pensión, eche en el cepo cinco euros, a que un millonario echase cincuenta; la viuda se quita de comer para echar en el cepo del templo y ayudar a la Iglesia, y el millonario echa de lo que le sobra y lo hace por cumplir. Si el caso es así, habría una triste incoherencia. Si trasladamos este caso a otros aspectos de la generosidad humana, tenemos que hay personas, que con voluntad para ayudar harían mucho bien porque tienen muchos medios. Por el contrario hay personas que disfrutan ayudando, pero son tan insignificantes sus fuerzas económicas que no pueden hacer mucho bien.

Miremos nuestro interior y nos daremos cuenta si estamos obrando coherentemente, si estamos dando lo que podemos y debemos dar o damos de lo que nos sobra. Y no busquemos nunca contrapartidas, en este caso ya lo dice el Señor, que ya habríamos sido pagados. Seamos generosos con nuestro donativo a la parroquia si queremos dotarla de un mínimo de confortabilidad para estar cómodos el tiempo que estamos allí. Las parroquias requieren un mantenimiento, y somos los católicos los que debemos correr con los gastos.

Las parroquias cumplen una gran labor social entregando alimentos a los necesitados del barrio, se pueden impartir cursos de manualidades, cursos de Biblia, y charlas de formación cristiana, en suma, debemos sacar provecho a los salones anexos al templo.

La parroquia es la casa de Dios a la que somos invitados para darle compañía a Jesús en el Sagrario, y rememorar mediante fiestas y actos los procesos en el pueblo de Dios, desde el Éxodo hasta nuestros días. Los cristianos somos una gran familia, ramificación de aquel pueblo y hoy en la parroquia afianzamos nuestra identidad y nuestra familiaridad y dependencia con Dios Lucas 21, 1-4

Reflexión:

Día 25 de noviembre – 2012 – SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

En este encuentro recogemos las mieles del ayer; en él disfrutaremos con las visiones que han tenido otros pero, para creer necesitaremos de la fe. Daniel tuvo la visión de algo que no ha sucedido aunque sí está dicho, pero Daniel nos anticipa quien es Jesús hoy, y como se nos presentará en su segunda venida. Todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán, cosa que ahora no hacen bajo pretexto de que Jesús aquí no reina, aquí reinan ellos; el reino de Jesús no es de este mundo, repiten lo que decía Jesús. Daniel dice que le dieron poder y dominio sobre todo el orbe, y ese dominio es eterno, no pasa, su reino no tendrá fin Daniel 7, 13_14

Toda la información que recibimos de Dios es seria y sincera, pero esta no lo es menos. Jesús ya tiene poder sobre todo, aunque no lo ejerza, ¿por qué tenemos que esperar a su segunda venida para que reine en nuestras vidas? ¿No sabemos ya que es rey y un día se manifestará como tal? Jesús que nos amó y nos ama, nos ha liberado de nuestros pecados por su sangre; nos ha convertido a todos los creyentes en su reino y nos ha hecho sacerdotes de Dios, por eso quiere que seamos activos y fieles. Su Padre, a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Mirad, oíd, atended: viene sobre las nubes, todo ojo lo verá. También los que le atravesaron. Toda la tierra se levantará por su causa. Sí. Amén. “Ojo” estas son palabras mayores, dice Dios: “Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso” Apocalipsis 1 6-8

Con esto nos ha quedado claro por si teníamos alguna duda, quien dice Dios que es, y qué dice de Jesús: “el que viene” es el mismo Dios, el Todopoderoso, lo dice el Padre para darnos confianza de que su palabra es veraz y no es como la del mundo, que donde dicen digo dicen Diego. La palabra de Dios, ante todo es verdad y todo el que está en la verdad escucha su voz. Aquí nos dice Jesús: Que su reino no es de este mundo, prueba de ello que no ha venido su guardia a defenderlo, pero que sí es rey, y que para eso ha nacido y ha venido al mundo, para ser testigo de la verdad, testigo de Dios, que es la verdad con mayúsculas. Cada día lo veo más claro, el mundo ha elegido un camino sin Dios. Dios es la verdad, su Hijo testigo de la verdad, en los juicios de hombres se permite mentir, no se sanciona la mentira, ¿se puede entender esto?

Leído todo lo escrito en cursiva como Palabra de Dios, nos deja mudos, pero hay otra forma más sencilla de contar los orígenes de este reinado. Cuando Cristo dijo que su reinado no era de este mundo y los del pecho de lata se lo tomaron a guasa. Recordemos cuando le pusieron una corona de espinas, clavada en la cabeza y de cetro le pusieron una caña en la mano. No ha habido burla más grotesca. Lo bueno es que les ha salido el tiro por la culata y quien ríe mejor es el que ríe el último.

Ahora resulta que a Jesús se le ha hecho Rey de reyes y dado poder sobre cielo y tierra y que, a partir del día en que se haga efectivo este reinado, cuando se oiga su nombre toda rodilla se doble y toda boca proclame que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre. La sorpresita que se van a llevar los romanos y los que no son romanos cuando resuciten va a ser de libro, les hará decir a más de uno: “tierra trágame otra vez. La historia de Jesús vale la pena conocerla y creerla, no solo verla en las procesiones de Semana Santa. Hay que dar un paso más: creerla y vivirla. Jesús lo quiere y quiere vernos en su reino Juan 18, 33b-37

Reflexión:

Día 24 de noviembre

Hay gente llena de dudas cuando se plantean la vida después de la muerte, otros, porque creen que aquí se acaba todo. Cristo ha resucitado y todos resucitaremos: leamos a san Pablo cuando nos dice que vana es nuestra fe si no hay resurrección (1Corintios 15:14); no se puede mantener un bulo durante tanto tiempo. No solo nos lo enseñaron los testigos que comieron con Jesús después de resucitado, sino el sin fin de evidencias que podemos conocer hoy acaecidas en todas las partes del mundo.

Nuestro Dios es un Dios de vivos, nos dice y nos demuestra que después de la muerte hay vida, pero no como nosotros imaginamos. Además, a los mortales les genera un problema cuando muere una mujer después de haber estado casada con tres hombres, una vez muertos todos, ¿de quién de ellos será la mujer si todos obtienen la salvación y todos tienen el mismo derecho de estar con ella? Jesús, sabio donde los haya, nos dice: los que vayan al cielo, serán como ángeles, el amor que se tienen está por encima del amor carnal. No será necesario cohabitar con tu mujer y seguir unido a los hijos para ser más feliz; la presencia del Señor que inundará todo más que aquí, no dejará tiempo para la insatisfacción.

Hay misterios insondables que no nos está permitido conocer todavía. A Dios no le agrada el que indaguemos en las cosas del cielo. No es momento aún de conocer ciertos secretos. En la fe, aunque esté llena de razón y evidencias, siempre queda un resquicio para la duda, es de esta forma cuando tiene más valor: creer sin haber visto, como dijo Jesús en el episodio del incrédulo Tomás (Juan 20:27)

Si viésemos imágenes del cielo de forma palpable, nuestra conversión no tendría mérito. Lo bueno es creer sin ver, solo por el hecho de que lo cuenten los testigos. De cualquier forma, aunque se trate de vidas paralelas, el estado en que se vive es diferente; el cuerpo no puede vivir como el espíritu, ni el espíritu como el cuerpo. E incluso, muchos, después de haber tenido visiones seguirían sin creer.

Dejemos para el futuro las preocupaciones, cada día tiene su propio pesar. Pensar en el cielo como objetivo, como lugar idílico para vivir, eso sí está permitido; pero no interesarse de cómo se vive allí y quiénes son los que están, eso no es recomendable conocerlo antes de tiempo. El hecho solo de la vida, es un misterio, la fe es una cuestión indispensable para seguir viviendo de manera esperanzada. El misterio se agranda en las cuestiones de fe. Los que quieren conocer los secretos antes de tiempo se arriesgan a que les digan lo que se le decía a los niños cuando quieren lo que no les corresponde por edad: “cuando seas mayor comerás carne” Lucas 20, 27-40

Reflexión:

Día 23 de noviembre

¿Quién no sabe cuándo Jesús echó del Templo a vendedores o mercaderes y a los cambistas y prestamistas? Qué aunque el hecho estaba relacionado con leyes religiosas, la compra de animales sin tara para ofrecérselos al Señor, bien se podía haber hecho en un mercado cercano al Templo. Es un atrevimiento por mi parte pensar que los que comerciaban eran familias o amigos de los que regentaban el Templo. La verdad es que esta actividad no se puede realizar  en un lugar levantado para dar culto a Dios. El Templo en Jerusalén era lugar obligado de adoración y culto. Era el lugar preferido para hablar con Dios directamente y a él acudían desde todo Israel.

Desde el Éxodo y antes, tenemos evidencias de fe, de que en lo más alto de las montañas se pensaba que estaba Dios, y de hecho en el monte Sinaí se  escribieron las tablas de la Ley de Dios o Diez Mandamientos. Existía un gran temor de subir a la cima al pensar que se profanaba el hábitat de Dios (Éxodo 3:5). Hoy sabemos, dicho por Cristo, que se puede adorar a Dios desde nuestra casa, desde cualquier parte, que Dios nos escucha y puede hasta complacernos si somos amantes y respetuosos, sinceros y sencillos y le hablamos desde nuestra habitación a oscuras. ¿Por qué a oscuras? Para que nada ni nadie nos distraiga. Dios, aunque lo sabe todo, quiere que contemos siempre con Él, que compartamos alegrías y tristezas, en definitiva es nuestro protector y guía y todo toma mayor sentido cuando nos comportamos como una gran familia; somos hermanos en una misma fe y Dios es nuestro Padre y creador.

Cristo, Hijo único, no puede aceptar la profanación del Templo de esta forma y seguramente con mucho dolor los echó a todos y tiró alguna mesa por los suelos. ¿Qué nos enseña esta actitud? Que las cosas sagradas hay que respetarlas, aunque no compartamos la misma fe; este mundo no es de los más fuertes, ni más valientes ni más violentos, es de todos, y todos tenemos que respetarnos, cosa que no hacemos: hoy quieren precintar varias capillas de la Universidad (Madrid), porque a un grupo de poder no le gusta que dichas capillas se empleen para adoración y culto a Dios y querrán darle otros usos. Seguimos sin respetarnos e invadiendo sentimientos y modos de vida tan valiosos como han venido siendo para la cultura occidental. ¿Cuándo reconoceremos que el incumplimiento de los Diez Mandamientos sería una guerra viva entre todos? ¿Por qué no valoramos lo bueno que nos ha traído Dios y después su Hijo Jesús? Lucas 19, 45-48

Reflexión:

Día 22 de noviembre

El encuentro de hoy es muy pequeñito, pero de los más importantes. Dice Jesús llorando ante Jerusalén: Si al menos tú comprendieras lo que conduce a la paz, un día te rodearán con tus hijos dentro y no dejarán de ti piedra sobre piedra. El año setenta de esta era ya ocurrió lo pronosticado y fue horroroso. Y todo ello, porque no reconociste el momento de mi venida, dice Jesús. Es escalofriante leer esto, es increíble no solo que Jesús adivinase el futuro, sino que lo advirtiese y no se tuviese en cuenta. Es increíble además, que Jesús tenga que decir que: “esto sucederá por qué no reconociste mi venida”. ¿Adónde nos llevan estas cortas palabras del Evangelio del día, casi el más pequeño de todo el año? A que la venida de Cristo fue poco menos que un fracaso en su momento, en cuanto a la respuesta que le dio su pueblo, aunque todavía estamos a tiempo de enmendar muchos errores que se cometieron. Lo primero pedir perdón a Dios.

Sacando provecho de los fracasos  o las caídas, hay que asumirlo como necesario, todo ello crea historia y los errores vividos sirven o deberían servir para no volver a cometerlos. Cuando digo que hemos cometido errores de reconocimientos no quiero decir que todo haya sido malo, pero sí que podía haber sido infinitamente mejor desde el momento de su venida. Los frutos han sido extraordinarios a partir de la predicación. Aunque para ello hubo y sigue habiendo mucho derramamiento de sangre, y lo que es peor, se puede matar la gallina de los huevos de oro, pero pretender destruir la fuente de la vida, la fuente del amor y la sabiduría, Jesús mismo, y lo hicieron, eso no tiene nombre; nos privaron de su naturaleza humana, que ya fue bastante. Sabiendo hoy, que nadie ni nada lo puede destruir, siguen en muchas partes del mundo intentándolo un  día y otro día, no sé qué calificativo merece.

En todos los tiempos ha habido adoradores de becerros de oro, hoy otros más austeros lo resuelven diciendo que Dios no existe y que el mundo no necesita de Dios, no cabe mayor falsedad. Es muy elástico este modo de pensar, tu padre te da la vida y cuando te consideras con alas para volar le pides tú parte de la herencia y le dices que ya no le necesitas, lo mismo estos caballeros. Dios que les da el oxígeno necesario diariamente para vivir, y son así de osados; le dicen a Dios que no le necesitan  y si llega uno diciendo que es su Hijo, lo matan y se quedan tan frescos. A esta brutalidad se refiere Jesús, por eso quiere que el mundo reconociera a Dios, a su Hijo y al Espíritu Santo, entonces se acabarían las guerras, los crímenes, los robos e incluso la enfermedad. Es muy doloroso saberte Hijo de Dios, Hijo del dueño de la finca y, que habiendo avisado de tu venida a tu pueblo a través de los profetas, te hagan este recibimiento tan cruel e inhumano. Jesús lloró ante el emblema de su pueblo, Jerusalén, y le recordó, que no habían reconocido su venida e incluso había rechazado su invitación a la fiesta de la salvación como Él quería que se aceptase.

Y para terminar, solo apuntar, que si Dios sabía lo que iba a pasar con su Hijo, que por más que lo anunció Isaías y tantos otros pasó lo que pasó, ¿cómo no evitó que viniese Jesús? A lo que pregunto: ¿Sería bueno para la historia arrancar esa parte de la venida de Jesús y quedarnos sin los efectos del Evangelio en el mundo? ¿Sería el mundo resultante parecido a este? ¿O seguirían las luchas de tribus contra tribus?

Pongo otro ejemplo: Si el señor de la parábola (Marcos 12, 1-11), hubiese sabido que los arrendatarios de su viña iban a matar a sus criados, incluso a su hijo, ¿qué debería haber hecho, no mandarlos a cobrar el arrendamiento y que los arrendatarios se quedaran con todo el fruto de la viña, de por vida, y con la viña misma como si fueran los dueños? -Esto lo digo para que entendamos el por qué vino Jesús aun sabiendo lo que le iba a pasar-. Si se tuviera mucho miedo al mal y no se actuase, en tres días se multiplicarían los abusos y la injusticia, y todas las propiedades cambiarían de dueño de la noche a la mañana. Y eso no se puede consentir: la maldad se soporta y se denuncia, y la historia, testigo de esos atropellos, traerá mayor justicia cada día, y si en este tiempo los jueces no la traen, seguro que nuestro dueño y Señor la traerá y pondrá a unos a la derecha y a otros a la izquierda Lucas 19, 41-44

Reflexión:

Día 21 de noviembre

El hombre se cree dueño de sus aptitudes y el poseer dones muy meritorios no le lleva a pensar que es Dios el responsable de esa donación, muchas veces se atribuye a herencia genética. El talento de la fe condiciona a propagar la verdad y el amor de Jesús por el mundo. La realidad es que sorprende que a muy temprana edad muchos jóvenes destaquen en una cualidad o don y con poco esfuerzo consiguen un perfeccionamiento e incluso vivir profesionalmente de ello. Yo creo que en todos los casos es una donación de Dios, lo que me lleva a pensar que los agraciados deben ser agradecidos con Dios y generosos con el mundo, sin  aprovecharse egoístamente de esa gracia o mejor dicho, sin aprovecharse abusivamente de esa gracia. Sí deben trabajar sobre ella, haciendo que ese don se multiplique, y compartiéndolo en ciertos casos dado que se ha recibido gratis dicha facultad.

El Señor ha esparcido en la humanidad muchos dones entre ellos el don de la fe, y este don sí que exige nuestro Señor que lo hagamos llegar a otros que no han tenido nuestra suerte. La fe que parece algo normal para el que la tiene, no lo es para el que no la tiene. Como dije en otro encuentro: dos leen la Biblia y uno cree y otro no; el que cree debe agradecérselo al Señor y debe compartirla obligatoriamente, haciendo ver que la fe no es una cosa de locos y que por el contrario tiene mucho que ver con la razón. La razón nos lleva a crear un mundo más humano y más justo, la fe también.

Hay otros dones que facultan a la persona para el estudio, la enseñanza, la investigación. Yo pienso que debemos instruirnos en aquello para lo que más facilidad tenemos y más nos guste aunque nos cueste mayor esfuerzo y eso hará un mundo más rico y hará nuestra existencia más gozosa.

El hombre por naturaleza goza de infinitas facultades que debe explotar y hacer partícipe al Señor de este enriquecimiento intelectual o habilidad física, son honores que deben recaer en nuestro creador. Se me ocurre, que una forma extraordinaria de hacer llegar a nuestros semejantes los dones y conocimientos que nos ha brindado el Señor, podría ser a través de conferencias coloquios en un salón o local anexo a la Iglesia en ciudades grandes, y en la misma parroquia en pueblos pequeños. Hay decenas de disciplinas ejercidas por católicos profesionales, que se podían compartir entre hermanos miembros de la parroquia o parroquias cercanas.

Al que más haya recibido y más comparta más se le dará, y el que poco ha recibido y menos comparta, se le quitará hasta lo que ha recibido, eso dice el Señor. Recordemos que ni hasta la vida es nuestra, pues ha sido un regalo del Señor; aprendamos a ser agradecidos al Señor (Lucas 19, 12-13.15-26) Mateo 12, 46-50

Reflexión: