Día 21 de junio

En general la palabra de Dios está llena de recomendaciones para toda la humanidad buscando siempre nuestra felicidad, aunque sólo las aprovechen los creyentes (también los no creyentes, haciendo creer que esta palabra es del mundo); en ella se nos enseña un modelo de convivencia, una forma de crear comunidad; así nadie queda desamparado, desde la misma comunidad se le ayuda con el respaldo unánime de todos sus miembros. Cristo también nos enseñó cómo debemos dirigirnos a Dios: qué le gusta y qué no le gusta. Respecto a los ruegos y a las peticiones nos dice: que no es necesario el empleo de muchas palabras, ni palabras rebuscadas ni grandilocuentes. A Dios le agrada que le tratemos como Padre y le pidamos lo que sea sin titubeos, pero como Él conoce nuestras necesidades, no es necesario que le demos muchas explicaciones.

Cristo, en sus tres años de predicación, solo pretendió que conociésemos al Padre conociendo su pensamiento. Sabiendo cómo piensa el Padre podemos actuar en la certeza de que lo que hagamos le va a agradar. Es bueno que se nos meta en la cabeza que Dios no es una energía, Dios es un ser inteligente, que nos conoce, nos comprende, sabe nuestros puntos flojos y conoce nuestros sentimientos. Por esta razón necesita pocas explicaciones cuando nos dirigimos a Él, solo humildad y palabras sencillas.

Una vez que sabemos lo que a Él le agrada sobremanera, decírselo con relativa frecuencia y con absoluta concentración y respeto. Como imagináis me refiero a la oración del Padrenuestro; no por el hecho de saberlo de memoria debemos decirlo como un papagayo. La forma de orar es con absoluta reverencia hacia Dios porque es nuestro creador y a Él le debemos la vida; si partimos de una oración preconcebida y de su entero agrado, debemos asumir la veracidad de todo su contenido; si tenemos dudas o no creemos algo de su contenido es mejor que no lo recemos para no falsear una realidad, antes buscar ayuda.

La verdad no es más verdad ni menos dependiendo de aquel que la diga. El Padrenuestro es un conjunto de verdades que expresan un sentimiento de fe; estas verdades han sido trasmitidas por la Iglesia a través de los siglos, desde los primeros cristianos, entre ellos los evangelistas y padres de la Iglesia. Si nos dirigimos a Dios con su oración preferida, debemos sentir una fe rotunda por lo que expresa, y si no lo sabemos a fondo, documentarnos, o preguntar a los doctores de la Iglesia, para tener una mayor comprensión.

Es triste usar las oraciones de forma irrespetuosa, como por ejemplo: rezar dos credos para conocer el tiempo de un huevo pasado por agua o cinco credos para un huevo cocido. Eso es hacer un uso indebido de las oraciones, lo que pone en alerta a Dios, sólo se ve en estas personas una profunda irreverencia o una ignorancia supina. Si aceptamos y cumplimos con lo que representa el Padrenuestro, estamos asumiendo la fe en un alto grado. En esencia es el primer lavado para sentirnos hijos de Dios y caminar a su encuentro Mateo 6, 7-15

Reflexión:

Día 20 de junio

Jesús, nos alerta de que no debemos anunciar a bombo y platillo nuestra generosidad y nuestro sentimiento hacia la necesidad social: bien a la Iglesia, a un menesteroso al que queramos ayudar, o en cualquier otro caso. Las palabras de Jesús parten de un contesto muy distinto al nuestro en la actualidad. En aquel tiempo se trataba de una hipocresía manifiesta. Algunas de estas personas relacionadas con el templo y las Sagradas Escrituras, eran muy respetados y hasta temidos; se pensaba que eran muy cercanos a Dios y por ello haciendo cuanto quisieran todo les estaba bien visto. El que los descubrió fue Jesús, dándose cuenta que no sentían de corazón lo que hacían, que todo era falso, y que lo hacían para ganarse los honores de la gente. De ahí que Jesús nos diga que no actuemos así, que nunca pretendamos que nuestras acciones buenas sean vistas por la gente para que ellos nos valoren de esta forma, como buenas personas; actuando así ya estaríamos pagados.

No pongamos interés en que se conozcan nuestras buenas acciones, a lo largo del tiempo siempre se va a saber el que hace bien como norma, así como el que hace mal. Las buenas acciones en la luz se ven, si no es un día es otro, pero sin que sea la prioridad, quien lo tiene que saber es Dios. Si hablamos de rezar igualmente, en nuestra habitación, con poca luz y sin ruidos, concentrándonos en el Señor. Podemos pedir y agradecer cuanto queramos y el Señor verá en nosotros humildad, intimidad y verdadera fe.

Hoy afortunadamente parece que no hay tanta hipocresía en este sentido, al menos no se ve tan claramente que el que da un gran donativo lo haga esperando algún beneficio personal por parte de la sociedad. Los ayunos dejan la cara demacrada y la gente ve a través de la cara el sacrificio que se ha hecho, esto tampoco está bien, ese sacrificio solo lo debe ver el Señor, para ello hay que mostrarse siempre alegre y lavarse, corrigiendo de la manera que sea los efectos en la cara. En resumidas cuentas, Dios, nuestro Padre que está en el cielo, lo ve todo, hasta lo más oculto, y Él pagará con creces todos nuestros sacrificios y amor a los demás, confiemos en ello y nunca alardeemos de tener buen corazón, pues eso no agrada a Dios; como dice el refrán: “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”. En definitiva, obrando así se potencia nuestra fe y nuestra confianza en el Señor; nuestro corazón se llena de gozo al saber que obramos según la voluntad del Señor y con eso uno se siente pagado. Todo el bien que hagamos debe quedar en secreto y nuestro Padre, Dios, que ve en lo secreto otro día nos lo compensará, es lo que nos dice nuestro querido Jesús Mateo 6, 1-6.16-18

Reflexión:

Día 19 de junio

Jesús se muestra muy exigente con el pueblo de Dios, pero esto hoy es extensivo a toda la familia de creyentes. Jesús obliga a hacer un esfuerzo mayor a fin de obrar según el deseo de Dios, no según el sentido lógico del mundo. El mundo de siempre ha interpretado que debía amar solo a aquellos que le amaran: familia, amigos, miembros de la comunidad… Y Jesús da un paso más y nos dice: amando así, ¿qué mérito tenéis? En cierto modo tiene razón. Si un favor lo pagas con otro favor, no hacemos nada meritorio. ¿Pero no es eso poco menos que inútil a los ojos de Dios? Actuando así lo hacemos al igual que los no creyentes e idólatras que también se aman entre sí.

Lo que Dios quiere es que convirtamos al mundo, a los no creyentes, a través del ejemplo, de la acción. Dios sabe que el amor derrite los corazones más duros y soberbios, y como Dios ve más allá, nos pide que si estamos con Él, hagamos lo que nos dice y veremos cómo el mundo cambia. Mucha gente actúa con bastante maldad, porque está convencida de que hace bien. Muchos lo hacen como represalias, otros porque creen que los que reciben el daño o castigo se lo merecen, y otros porque es eso lo que les han enseñado desde pequeños. Sin embargo, Dios que se mueve por amor, quiere que aquellos que decimos conocerle y amarle, actuemos así, a sabiendas o con la esperanza de que el clima de crispación y violencia bajaría.

Verdaderamente el mundo ha cambiado en muchos aspectos, hoy se respeta más a la persona, la propiedad en todos los órdenes, sobre todo en occidente que ha sido cuna del cristianismo, tristemente ya no lo es. Dios quiere que vayamos más lejos y amemos a nuestros enemigos y a los que nos odian, así les demostraremos que nosotros buscamos la concordia y la paz; aquellos valores que proclamamos en el Evangelio; y que nuestro Dios es un Dios de perdón y de amor. Sabemos que esto es muy difícil, raya casi lo imposible, pero Dios no puede estar equivocado, ni es masoquista, Dios nos lo pide y nos premiará soberanamente si al menos lo intentamos, que es lo que Él quiere, que confiemos en sus recomendaciones.

Los creyentes debemos imaginar que el mundo sería distinto si creyese a Dios. Un mundo sin Dios sería irrespirable, poco menos que imposible de gobernar. De la misma manera que el universo se está acoplando cada día que pasa, si Dios dejara un tiempo de actuar todo volvería a ser un caos como al principio de los tiempos y lo que ha costado millones de años construir se iría al garete en un abrir y cerrar de ojos.

Nos dice Jesús: sed perfectos como vuestro padre celestial es perfecto. Con esto descubrimos que la perfección está en la humildad, la misericordia y el perdón; y estos dones son los que nos pueden llevar a amar y perdonar a nuestros enemigos  Mateo 5, 43-48

Reflexión:

Día 18 de junio

Los judíos en algún tiempo tuvieron una ley que cuando se cogía infraganti al individuo cometiendo una fechoría se le condenaba con lo mismo en que él había incurrido. También se conocía esta ley como «ojo por ojo, diente por diente» Yo creo que con esta ley pensaban que obraban según la justicia de Dios, pero Jesús que venía del Padre, y que tenía una experiencia diferente en la forma de vivir, quiso imponernos o aconsejarnos otra ley más suave, la ley del amor. En el cielo de donde vino Jesús, se vive así, amando, no cabe otro pensamiento y sentimiento que no sea amar, y cuando se ama, jamás se piensa hacer mal a nadie, es impensable aprovecharse del prójimo.

Por eso Jesús se escandalizaba viendo que aquí en la tierra la vida está llena de picaresca, intentando vivir unos pocos de la ingenuidad de muchos, al tiempo que les hacen ver que son benefactores suyos, que lo que quieren es su bien, su seguridad y su protección, ¡vamos! que no llegan a ser mafia pero se le parece. Esto hoy también se da.

Jesús cuando observaba tanta codicia, tanta ambición por el dinero y por el poder para tener más dinero y más poder, pensaba que la sociedad no obedecía las consignas del Padre, unos por ignorancia y otros por malicia y oportunismo. Así que viendo tantos abusos, cometidos generalmente por las clases más poderosas hacia los más débiles, a los que maltratan e injurian, y a tantos que equivocaron el camino, trató de enseñarles a vivir bajo el fundamento del amor, haciéndoles ver que todos aquellos que creen en el amor, en la actitud de entrega y perdón, tienen sus compensaciones en el reino de Dios. Que el amor es el Espíritu que mueve a Dios en la obra de su creación, lo creado (el hombre) debía imitar a Dios en este sentimiento, máxime si al final de los días hay premio y a veces también en la vida terrenal.

Los ejemplos que pone Jesús, son de sobra conocidos, aunque pocos creen en ellos. Sabéis que se dijo “ojo por ojo y diente por diente” Yo en cambio os digo: No hagáis frente al que os agravia: si te dan una bofetada, poner la otra mejilla; si te piden la túnica, darle además la capa; si te piden que acompañes una milla, acompañar dos; si te piden prestado, no rehuir… Con estos ejemplos vale, porque lo que se pretende con ellos, es anteponer el interés del prójimo, también llamado hermano, a tu interés personal. El hermano debe saber que tú le amas y no solo eso, que tú le amas porque te lo pide Jesús el Hijo de Dios, y te lo pide Jesús, porque se lo ha dicho el Padre que lo haga. Si no lo entendemos así de manera literal, no hemos entendido el Evangelio, y no hemos entendido la dimensión del amor. Si no amamos por propio impulso del corazón debemos amar por mandato divino, es necesario amar para transformar el mundo y traer la paz y la justicia.

Todos somos hijos de Dios, pero los cristianos deben además de saberlo, creer, y obrar en consecuencia. Las palabras son importantes porque trasmiten un conocimiento y un sentimiento y quizá muchas más cosas. A Cristo se le conoce como “la Palabra” “el Verbo Encarnado”, el que debía trasmitirnos el pensamiento y sentimiento de Dios Padre. La palabra es muy importante, sobre todo la Palabra de Dios; dicha por su Hijo es absolutamente necesario conocerla (Evangelio) y dicha por una persona normal, por un ciudadano de a pie, siempre respetuosa, debiera ser también necesaria  y conveniente escucharla y meditarla.

Pero ahora viene lo fuerte: la palabra que son consignas, modos, normas, consejos, orientaciones, recomendaciones, ánimo, luz, esperanza… Si después de oírlo no lo ejecutamos o lo ejecutamos al contrario, nuestro corazón no es buena tierra; no hemos entendido el amor que lleva implícito en la palabra, el amor que empuja a obrar; sin amor no hay chispa que provoca la buena acción. Si la palabra entra en nuestro corazón desprovisto de amor y de veracidad es un pasatiempo, es como una novela de Marcial la Fuente Estefanía.

Dios quiere que confiemos en sus promesas, Dios sabe de realidad y de ficción, Dios sabe de verdad, de mentira y de apariencia. Si Dios te dice que vivas en la verdad, que ames de verdad, que te prives de algo para dárselo a tu hermano, si Dios te dice que aguantes los bofetones porque tú no quieres responder con la misma moneda que lo podías hacer pero que no lo haces porque sientes amor hacia tu verdugo. Si Dios te dice todo esto es porque te quiere ofrecer algo más grande que no tiene precio, que no se puede pagar con nada y es una vida real para toda la eternidad, felicidad permanente para siempre y al lado de Dios, de Ese que te pidió que fueses caritativo y paciente, que el mundo te necesita para cambiar Mateo 5, 38-42

Reflexión:

Día 17 de junio

Dice Dios que del alto cedro arrancó una rama y la plantó en el pico de la montaña más alta. Desde allí hace palidecer a los árboles que nunca podrían llegar a ser más grandes y por el contrario da vigor y fuerza a los pequeños arbustos que crecen y crecen de manera sorprendente.

La Iglesia Católica y cristiana es un brote del pueblo judío, pueblo que fue elegido como depositario de los dones del Altísimo y anunciador por todo el mundo del pensamiento de Dios. Y como ellos quizá no captaran el verdadero deseo de Dios, todo se ha quedado en un penar indefinido, injusto por otra parte, y excesivamente largo en el tiempo. Sin querer y sin merecerlo ellos se lo han buscado.

El pueblo judío con una superioridad intelectual y científica por encima de la media, es el pueblo elegido por Dios, casi desde el principio  de la humanidad racional; hecho que se hizo patente en la liberación de Egipto, siendo acaudillado durante cuarenta años por el gran hombre y amante de Dios, conocido como Moisés. El Señor humillará a los árboles altos y lozanos y ensalzará a los árboles humildes. Y para confirmar su voluntad dijo: Lo he dicho y lo haré Ezequiel 17, 22-24

La familia cristiana es equivalente a la rama que plantó Dios en la cima de la montaña. Hoy, dos mil años después, sigue siendo amante y temerosa de Dios, enamorada de su Hijo Jesús a quien debe su nacimiento. Tropezando y cayendo, con aciertos y fracasos, sigue caminando sin desfallecer hacia la casa del Padre, donde su Hijo, suponemos que estará preparando las moradas para todos los que saben de amor, todos los que saben de sencillez y humildad.

A esta Iglesia le ha tocado hacer la misión que podía estar haciendo conjuntamente con los hermanos judíos, porque cierto es que si queremos entender y obedecer a Dios, no queda otra que perdonar y olvidar el daño que hicieron al Maestro, al hombre más grande y pequeño a la vez que ha dado la historia; ya es hora que nosotros les perdonemos y nos unamos a ellos para continuar en esta misión, de dar a conocer el Evangelio por todos los rincones del mundo. Ellos también deben mover ficha en este sentido y los aceptarnos como hermanos e hijos del mismo Dios.

Hoy este encuentro nos habla del destierro, cosa que nuestros hermanos judíos conocen bastante. Las circunstancias de la vida les ha llevado a vivir a muchos fuera de su país y no se puede decir que por voluntad propia, pues se trata de gente con mucho arraigo familiar y tradicional y sus orígenes todo el mundo sabe dónde están y ellos mejor que nadie. Hay otra forma de entender el destierro y todos estamos desterrados porque queremos estar con el Señor y estamos en lo que respecta al cuerpo, lejos, pero en espíritu y mente cerca de Él.

La fe es lo que nos lleva a permanecer en esta esperanza de vivir junto al Señor y conocer el misterio que nos tiene obnubilados, mucho menos de lo que la fe y el amor provoca. Los cristianos se esfuerzan en agradar a Dios pues saben que tendrán que comparecer ante Cristo para recibir premio o castigo por lo que hicieron cuando tenían cuerpo 2Corintios 5, 6-10

Digamos que el haber plantado esa rama, es para conocer el proceso que ha seguido la Iglesia desde la siembra de Cristo y ahora ya le llamaríamos reino de Dios; a este proceso, con Cristo ha llegado el reino a nosotros, y a través de la aceptación mediante la fe, ese reino de Dios ha entrado en nosotros; y por medio de nosotros continúa multiplicándose y desarrollándose; es igual al misterio de la semilla, un grano de mostaza cae en tierra y produce un árbol tan grande que las aves pueden anidar en él.

Así ha crecido la familia cristiana, recibió la palabra en su corazón bien dispuesto y ha germinado, crecido y dado frutos, lo mismo que la semilla que cae en tierra mullida germina crece y da fruto sin saber cómo; de igual forma el cristianismo ha echado sus raíces por todo el mundo y en todas partes ha nacido una nueva forma de creer y de amar, una nueva forma de relacionarse teniendo a Jesús como Maestro y modelo de comportamiento y moderación. No importa la raza o la actitud, el hombre es sensible a las buenas acciones y se deja contagiar sobre todo cuando se descubre que todo parte de un Dios creador y amoroso, lo que le lleva a preocuparse por su creación para que nada se pierda.

Esperemos que un día el mundo entero reconozca la divinidad de Jesús y todo el mundo lo adore. Los que ya han recibido la gracia de la fe, que es simiente con el deber de producir frutos y nuevos retoños para la viña del Señor, un día no muy lejano nos veremos cara a cara con Él y tendremos mucho de qué hablar. Vayámonos limpiando por dentro para estar resplandecientes en ese momento. Será más fácil reconocernos si hemos aceptado su luz Marcos 4, 26-34

Reflexión:

Día 16 de junio – 2012 – Inmaculado Corazón de María

Día 16 de junio – 2012 – Inmaculado Corazón de María

El encuentro de hoy me recuerda las romerías de gran raigambre en España: Virgen de la Cabeza en Andujjar (Jaén), Blanca Paloma en el Rocío (Huelva)… Los judíos iban todos los años a Jerusalén y visitaban el Templo, entendiéndose por aquel entonces, que Dios estaba presente, y que era el momento ideal para pedirle algo y agradecer los dones y favores recibidos durante el año. Días de mucho júbilo, de gran sentido espiritual y como todas las fiestas, un tanto lúdicas para otros.

Jesús, niño prodigio donde los hubiera, a la mínima que pudo se separó de sus padres y empezó a hacer sus pinitos en oratoria, nada más y nada menos entre los doctores del Templo: sacerdotes, escribas y ancianos. Jesús quería saber cómo todos los niños, y las preguntas profundas y poco habituales en mayores, hoy hechas por un niño, despertaron el mismo interés en las autoridades religiosas, por ello se enzarzaron en un querer saber unos de otros.

Algo inusitado y nada frecuente hasta aquel día, un niño hablando con los doctores de la Ley en el Templo. Entretanto sus padres y familiares iban de vuelta a casa en caravana y pensaban que el niño Jesús iría con otros primos, más atrás de la caravana o más adelante; cuando ya lo buscan y no lo encuentran se vuelven a Jerusalén y a los tres días, por fin lo encontraron entre los doctores de la Ley en el templo. La Virgen un tanto enfadada le pregunta: ¿por qué nos has hecho esto, hijo mío? A lo que contesta Jesús niño: ¿No sabíais que yo me estaba ocupando de las cosas de mi Padre? Al momento se volvieron todos juntos a Nazaret y continuó viviendo bajo la autoridad de sus padres. Jesús desde niño ya apuntaba maneras y todos sabemos el impacto que causó cuando a los treinta años empezó a predicar Lucas 2, 41-51

Reflexión:

Día 15 de junio – 2012 – SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 

Hoy un paso más en la consumación del hecho más atroz de la historia de la humanidad. Asesinar vil y miserablemente, después de haberlo torturado, al Hijo de Dios. Si no fuera porque las cosas de Dios siempre tienen un final feliz, esto hubiera sido para morir de pena, pero gracias a Dios y a su poder nada ni nadie puede con Él. El que se enfrenta a Dios sale chamuscado. Se podían enumerar varios casos, pero es mejor seguir con este que es el más importante, el desafío mayor, la mayor ofensa, el mayor ultraje.

Lo que pasó es que Jesús es mucho Jesús. Atreverse a pasar por este trago amando a sus verdugos, para eso hay que tener clase; para aguantar los insultos y salivazos, más todavía; para soportar la serie de latigazos y la incrustación de la corona de espinas en la cabeza, hay que tener fortaleza física y mental a prueba de bomba para poderlo aguantar sin desmayarse. Seguro que llegó a un punto en que fue tanto el dolor que ya no duele, pero poca gente o nadie podría soportar el llegar a este punto sin emitir alaridos o gritos de espanto por lo que estaba ocurriendo. Seguramente lo entenderemos cuando sepamos como ama Jesús a los hombres, que grado de compasión tiene a los más pecadores, sobre todo a los pecadores ignorantes, que somos el pueblo llano. Cuando sepamos como ama Dios, comprenderemos todo lo que es capaz de hacer Dios por nosotros.

Y volviendo al hilo, Jesús lleva la cruz, y la gente como si de un espectáculo de fuerza se tratara, vociferaba para que no decayera la marcha; solo unas mujeres lloraban al verlo, y sensatamente Cristo les dice: “no lloréis por mí, llorad por vosotras” (Lucas 23, 27-31). Porque es triste a la espiral de violencia que habían llegado, matando a los profetas y hoy matando al Hijo de Dios, deberían haberlo sabido porque las Escrituras han dado pruebas suficientes para que lo sepáis. Esto último lo digo yo

Una vez que ya lo habían matado, no satisfechos con ello le traspasaron el pecho con una lanza por si aún vivía. Y así se cumplía la Escritura cuando dice: “Me traspasaron el pecho” y “Mirarán al que traspasaron”. Con esto se prueba que el vaticinio de Jesús se cumplió, una demostración más de que Dios y nadie más sabe lo que pasa después; Él es el único que ve el futuro y puede contarlo antes de que suceda, pero no sucede porque esté contado con anterioridad, sino por la crueldad del hombre, como en este caso. Esto está relatado así porque un testigo presencial es quien lo relata y da testimonio (Juan), para que creamos que Jesús es el Hijo de Dios Juan 19, 31-37

Reflexión:

Día 14 de junio

Hoy Jesús nos aclara en qué medida ha ampliado ciertos preceptos de la Ley de Dios. En ella hay un mandamiento que dice: “No matarás”. Todo el mundo si se le preguntara sobre el sentido de no matar lo tendría muy claro: no matar es, no quitar la vida a otra persona. Y es válido. Pero Jesús dice: que el que llama imbécil a su hermano, o lo llama renegado, también está pecando sobre este mandamiento. Y vuelve a decir Jesús: que la relación con un hermano ha de ser absolutamente de cariño y  de entendimiento.

No podemos ir a la Iglesia a hacer una ofrenda a Dios, o una promesa, ruego, o incluso a darle gracias porque hemos necesitado de Él o porque nos agrada nuestra respetuosa y amable relación con Él, si estamos enemistados con nuestro hermano, en este caso Dios no nos atendería hasta que no hubiéramos hecho las paces con nuestro hermano. Lo que significa que tendríamos que salir del templo, entendernos con nuestro hermano, y después ir de nuevo al templo para hablar con Dios. Solo así obtendríamos su escucha y su posible respuesta.

Jesús nos habla de hermanos, aunque no dice de sangre o de fe pero, quizá también se refiera a todos aquellos cristianos que aceptan y reconocen a Dios como Padre, con ellos el entendimiento ha de ser honesto, respetuoso, de ayuda mutua y de gratitud. Por ello, tampoco debemos mantener odio o rencor a ninguno de estos hermanos en el Espíritu de Cristo. Nuestra relación con Dios se vería dañada. Es la hora de abrir nuestros brazos acogiendo a todos como parte de un todo mayor que se llama creación y celebrar cada día el amor de Dios hacia nosotros y el amor nuestro hacia los demás Mateo 5, 20-26

Reflexión:

Día 13 de junio

A Jesús no se le escapa ningún detalle, pero para aquél que pueda tener alguna duda, que vea por ejemplo hoy como anima y da fuerzas a todos los que en el encuentro de ayer decidieran difundir la Palabra de Dios, lo que ellos han aprendido en casa, la escuela, la Iglesia, y que se sientan orgullosos de su fe; que la propaguen en la medida de lo posible, siempre intentando ser fieles a los preceptos enunciados en el Antiguo y Nuevo Testamento. Jesús dice que cuidemos de enseñar la Palabra de Dios sin tergiversar nada, evitando omitir algo fundamental, así como no poner de nuestra cosecha haciendo creer que es bíblico, dando a entender que es Palabra de Dios.

Qué bueno que lo conozcamos bien y seamos fieles a su Palabra y al Espíritu. Cuando no se desvirtúa el sentido que le quiere dar el autor difícilmente se va a perjudicar a nadie. Sobre todo lo fundamental lo debemos tener muy claro, la esencia, el objetivo que se persigue debemos conocerlo bien y siempre redirigir a aquellos que tengan dudas, intentando llevarles nuestro entusiasmo y conocimiento de Dios y de su Hijo Jesús, invitarles siempre a que tengan una Biblia en casa y lean con mucha atención y muy despacio, intentando captar el mensaje de cada frase. En todo texto hay un mensaje global o fundamental, pero en el modo de expresarlo se recurre a unos datos, circunstancias, hechos, o argumentos que definen o van aclarando mejor la idea o mensaje principal.

La Biblia posee una riqueza inconmensurable, porque toda ella enseña verdades tangibles y evidentes, cualquier palabra o frase, aun siendo sencilla, enseña algo valioso para aplicar en nuestra vida. Y como digo, cualquier historia está llena de matices, lo que te prepara para vivir la vida con la mayor intensidad, máxime si pasas por la misma circunstancia.

Jesús dice hoy que no ha venido a abolir la Ley y los profetas, sino a darle plenitud. El Antiguo Testamento es la antesala del Nuevo Testamento. Es como el anuncio y preparación de lo que iba a acontecer después. Y aunque al Nuevo Testamento se le llama la Buena Nueva, para nada nos tenemos que olvidar del Antiguo Testamento, porque fue entonces donde se coció o preparó el envío de Jesús por parte de Dios. Además de ir preparando a una parte del pueblo elegido, con la que se iba comunicando.

Jesús, en cierto modo, perfeccionó, habló de ciertas tradiciones erróneas en relación con el espíritu verdadero y en general le dio el realce merecido al Antiguo Testamento. Eso es lo que debemos reconocer y valorar para enseñarlo así todo lo que podamos. Cristo, finalmente, nos dice: que su palabra es eterna, que confiemos en ella y, que aquel que cumpla y enseñe bien los preceptos será grande en el cielo. A los primeros que tenemos que enseñar la Palabra de Dios es a los hijos y a los nietos Mateo 10, 16-23

Reflexión:

Día 12 de junio

Muchos cristianos se quedan sorprendidos pero con cara de gratitud, como si el Señor dijera esto como un cumplido. “Vosotros sois la sal de la tierra”. ¿Y cómo me dice Jesús que yo soy la sal de la tierra con lo soso que soy? ¿Qué me querrá decir? ¿O me lo dirá como un halago para que me ponga contento? Se trata de una frase que encierra mucho. La sal es lo que hace a la comida sabrosa, apetitosa.

El cristiano debe ayudar a que la amistad con él, con Jesús, sea agradable y sea gustosa. De lo contrario dice Jesús: si la sal se vuelve sosa, ¿para qué sirve? La tirarán y la pisarán. La sal es equivalente a la luz por sus efectos, y la luz no se ha inventado para ponerla debajo del celemín. ¿Qué es la luz en los cristianos? ¿No serán sus buenas obras? Pues sí, la luz son las buenas obras y sus buenos modales que son imagen viva de Jesús. Sería como si se tratara de muchos cristos en la tierra, y si uno hizo lo que hizo, imaginemos miles o millones de cristianos lo que podrán hacer si se lo creyesen; debemos creer que somos luz y sal para aderezar la relación con los creyentes y el resto de no creyentes en Jesús, sin olvidar las buenas obras para ser imitados y reconocidos como verdaderos hombres de Dios; por lo salados que son los conoceréis.

Deja entrever el Evangelio, que los cristianos no han nacido de unión carnal sino del Espíritu. El problema es que no se lo creen. Si lo dijéramos los cristianos de nosotros las cosas que nos dice Jesús, sería de presuntuosos, pero no lo decimos nosotros, lo dice el mismo Hijo de Dios. ¿No estará insinuando Jesús que el mundo se debería tomar más en serio la predicación de los cristianos y de la Iglesia?  Mateo 5, 13-16

Reflexión: