Día 1 de junio

Las leyes naturales creadas obligan a todo elemento a cumplir con su misión. Me parece correcto que todos tengamos la obligación de cumplir satisfactoriamente con nuestra misión. La higuera ha sido creada para dar higos y el templo como casa de Dios, casa de oración y de culto. No es de recibo que hayan transformado su uso y lo presenten ahora, según Jesús, como cueva de bandidos; lugar para comerciar de la forma más agresiva, dando facilidades incluso en la gestión de la moneda. ¿No será esta, entre otras, la causa de la destrucción del templo años después? No cumplía con la expectativa para la que había sido creado, ¿para qué el templo? En esto vemos un hilo conductor que da visos de realismo y veracidad a otros hechos; se ve justificada la voluntad de Dios cuando manifiesta que las puertas del cielo permanecerán cerradas a personas que se resistan a creer y por tanto a vivir en sintonía con su proyecto.

El hombre criatura hecha a imagen y semejanza de Dios, creado para amar y hacer el bien y que algunos malgasten su vida desprestigiando a la Iglesia, defenestrando a la persona de Dios y, ridiculizando a todo aquel que tímida o valientemente defiende el ideal del cristiano. No podemos creerlo, y sí queremos cambiar la tendencia; queremos que la gente te reconozca y te agradezca tu injerencia en sus vidas para ayudarles; queremos ver los ríos en el páramo que anuncia la Santa Biblia (Isaías 43:19).

Gracias, Señor, por la confianza que nos das, gracias por apoyar a los que creen en ti y viven para ti. No queremos secar una higuera, pero sí queremos agua para las zonas más desérticas de África; queremos que el cauce de un río lleve agua; queremos que un pozo que se creó para dar agua, esté con agua; queremos que los oasis del desierto que se ven en la distancia y hacen sospechar que habrá alimento, agua y sombra para los animales, frescor y también agua para tu criatura predilecta, que así sea. También Jesús en este encuentro nos presenta la fe como un canal para recibir la ayuda de Dios, dando satisfacción a nuestros ruegos.

Los pueblos africanos son abandonados por sus gentes por falta de pan y trabajo. Confiamos en ti para que nos ayudes y les ayudes a ellos a resolver el problema. No queremos maná, Señor, queremos agua y que nos empujes a llevar paz y ayuda a estos pueblos hermanos. Por supuesto que nos avergüenza haber tenido rencillas con hermanos y les perdonamos de corazón deseándoles todo bien. No queremos situarnos ante ti, Señor, con el corazón manchado ni por malos pensamientos. No podemos pedirte nada, si nosotros no concedemos nuestros mejores deseos a los demás Marcos 11, 11-26

Reflexión:

Día 31 de mayo – 2012 – FIESTA DE JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE

Hoy se constituye la Eucaristía. Mediante unas sencillas palabras se constata un hecho que acontecerá más tarde y que va a ser tan dramático y trascendental, que Cristo quiere que se recuerde y se vuelva a revivir lo que fue la Última Cena y su Pasión, aunque para ello le demos otra extensión  de lo que fue, y al pan y al vino lo hayamos simplificado quitando el vino y dejándolo para eucaristías especiales durante el año; y en cuanto al pan, en la Iglesia Católica, deja de ser pan convencional en la consagración, para ser lo que conocemos por la Sagrada Forma (Cuerpo de Cristo); su composición sería la misma.

El celebrante pronunciando las mismas palabras que Jesús, consagra el vino y el pan y en el acto mismo quedan transformados en verdadero cuerpo y verdadera sangre de Jesús. Los católicos tenemos la obligación de creer firmemente en ello. Y en las palabras de Cristo se deja dicho que esta Última Cena, transformada en Eucaristía por razones teológicas, se seguirá celebrando hasta que venga el Reino de Dios, y será entonces cuando se haga como diga Jesús. Es importante recordar permanentemente que la Iglesia asume y respeta esta Alianza con Cristo, Alianza que ha sido sellada con su sangre derramada por todos nosotros. Son en la Eucaristía y en la comunión los momentos cumbre del abrazo real con Cristo, es cuando se revive su Pasión y también su Resurrección.

Cristo vive para gloria de Dios, y con su muerte y Resurrección trasmite vida a su Iglesia; por tanto, en los cristianos está mantener la Alianza. Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. – Haced esto en memoria mía – Y para que valoremos la misa en su justa medida, recordemos una promesa de Jesús: El que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna. Estas palabras se dicen para que las recuerden unos y las conozcan otros. Con este comentario termina mayo el mes de las flores o mes de María; no queremos irnos, Virgen Santa, sin darte las gracias por lo que has representado en nuestra vida cristiana, has sido Madre modelo en fe y en pureza. Has antepuesto la voluntad de Dios al gozo de tener al Hijo amado cerca, has aceptado la separación por tratarse de un servicio a Dios Lucas 22, 14-20

Reflexión:

Día 30 de mayo

Este encuentro nos va a enseñar, a otros recordar, que el concepto del mensaje divino es poner boca abajo toda filosofía mundana, y tristemente no se lleva a cabo al cien por cien de los creyentes, porque hay que compaginar la ley de Dios con la ley del hombre, y como ya dice la Palabra, uno es uno, no es divisible, y cuesta mucho, mucho, cuando se está según la ley del hombre hacer cumplir la ley de Dios y a la inversa. Cuando se está inmerso en la ley de Dios, dejarte llevar por la ley terrenal, por la ley de la carne, donde pueden entran en juego, sencillamente, los instintos animales, eso es lo fácil. El hombre no es de nácar. De ahí la infinita compasión de Dios, perdonándonos hasta los más bajos instintos. Recordándonos que la caída se produce por la aceptación, pero que  incluso la caída tiene restauración.

Dios que todo lo puede, quiere que seamos perfectos, que seamos santos y poco menos que divinos y mira que cerca está el animal, por eso Dios nos dice: no te preocupes, que si caes yo te levanto, pero no te olvides del camino recto, de ser fiel a tu misión. Dice Dios: Mi ley es contraria a las vuestras. Sin embargo yo acepto vuestras leyes, como no, si yo os he creado, pero si las cumplís de manera escrupulosa, aunque mi ley no se parece en nada a la vuestra y es la que yo quiero ir estableciendo para que tengáis el espíritu de mi ley, la esencia, lo que vosotros llamáis filosofía.

La ley de Dios es casi imposible cumplirla aquí en la tierra. El hombre es vida y razón pero también es carne, espíritu, tierra y animal. Y todo ello está dentro de uno, pero además de eso influye la genética y el pasado vivido. Hay que tener mucha capacidad para asumirla y poder llevar a efecto el cumplimiento. Con una particularidad, el fundamento esencial de la ley de Dios es el amor y el amor en el sentido que lo entiende Dios es muy distinto al nuestro. Incluso Jesús tuvo cuatro o cinco momentos que casi pierde los papeles.

A veces pretender imponer la verdad está un poco reñido con el amor. Interpretación del amor de Dios es vivir para el otro cuando están dos; la persona de fe está obligada a vivir para el otro por amor. Aun así entran en juego dos cuestiones ¿tienes que darle todo al otro o solo aquello que le venga bien para su vida futura o su salvación? Porque si esto es así, en lugar de darle, tendrías que estar permanentemente reprochándole, y si te dejas llevar tú por él, el que te condenas eres tú  y a lo mejor el otro se salva en el último momento y tú caes porque tenías que ser benevolente, amando sobre todo. El tema es difícil, pero está claro que el amor es la base de las relaciones, y hay que aprender a amar incluso a nuestros enemigos. De todas formas, aunque seamos aprendices en el amor, basta con que queramos aprender porque es la voluntad de Dios, con eso seremos salvos.

Dios, Maestro en el amor, habiendo sido humano y conociendo nuestra naturaleza, disculpará todas nuestras desviaciones y nos perdonará todo. Dios nos ama y el amor es así, a mayor fragilidad por nuestra parte, más compasión por la suya, a mayor torpeza por nosotros, mayor sabiduría por su parte. Viene el Hijo del Amo a su finca (mundo) y en lugar de cobrarnos el arrendamiento nos da un curso de sabiduría, gratuito, nos cura nuestras enfermedades, nos lava los pies, nos perdona todos nuestros pecados, y en correspondencia a su amor le matamos; también por esto nos perdona desde la cruz. Qué distinto es el amor del cielo. Hay un cantar que dice: Amar es darse a todos los hermanos… Me ha parecido bien hoy hacer este comentario sobre el amor, la Ley de Dios y las leyes humanas, y a continuación sí que hablaré de lo que significó el encuentro con Jesús.

En el encuentro de hoy Jesús nos anuncia lo que le va a ocurrir. Será detenido y entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de Él, lo insultarán, lo escupirán, lo azotarán, lo matarán y finalmente resucitará al tercer día. Iba contándoles esto según subían a Jerusalén, cuando los hijos de Zebedeo le dijeron que querían estar sentados en su gloria uno a su derecha y otro a su izquierda, ante esta petición un tanto insolente, Jesús les dice: no sabéis lo que pedís, ¿seréis capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar? Contestaron: lo somos (yo me asombro ante esta respuesta, ¿qué serían capaces de hacer por Jesús, y qué serían capaces de hacer con tal de estar sentados al lado de Jesús, quizá por el amor que le tenían?). Jesús, sorprendido igualmente, tuvo que recurrir a la voluntad del Padre para salir de esta situación extrañamente embarazosa. Les dice: esta decisión la tiene tomada mi Padre, no soy yo quien debe decidir quién o quienes han de estar sentados a mi derecha e izquierda. Los demás discípulos se violentaron por la actitud de estos hermanos, Apóstoles, pero Jesús les calmó los ánimos diciéndoles: el espíritu del Evangelio es de servicio. Yo no vine a que me sirvieran sino a servir y a dar mi vida en recate de todos. Esta es la misión de la Iglesia, el servicio Marcos 10, 33-45

Reflexión:

Día 29 de mayo

Para entender la respuesta de Jesús en el encuentro de hoy se puede mirar a sus discípulos en la Iglesia primitiva, o mirar a los sacerdotes, frailes, monjas, misioneros, pastores… en la actualidad. Para todos ellos, el dejar padres, hermanos o casa, hijos e hijas, todos tendrían un mismo significado, encontrarían en su nueva vida infinidad de hermanos/as, padres, madres, hijos e hijas; todos ellos por miles, casas lo mismo, ¿quién no hospedaría a un sacerdote, fraile o monja? Creo que nadie de los creyentes le negaría una cama y un plato de comida, aunque fuese temporal. Un poco va por ahí. Pero yo creo que hay algo todavía más importante, tener ganada la vida eterna, incluso aun siendo el último en el cielo. Por lo de los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.

Qué más da ser el primero que el último en el cielo, ya estar allí tiene que ser una gozada. El último, más relajado, menos necesario; no obstante por razón de piedad a los últimos del cielo se les tendría que prestar más atención, el hecho de ser los más insignificantes, parece como si tuvieran un cierto derecho a ser los más considerados; digo esto de broma, pero… ¿por qué no ha de ser así?. El primero, más actividad, más dedicación al servicio del Todopoderoso que esperamos tenga muchos proyectos para crear mundos como el nuestro y mejores; el último en un rincón sin que nadie se acuerde de él, esto lo veo poco razonable; ya lo dice el Evangelio, el último en el cielo está infinitamente mejor que el primero aquí en la tierra.

Puede parecer fantasía pero es un hecho que lo tenemos a la vuelta de la esquina y sería bueno que estuviésemos preparados. La verdad es que no sabemos cómo será todo, sólo las cuatro pinceladas que nos anunció Jesús.

Y volviendo al centro del encuentro, decir que todas las misiones serán bien compensadas por Dios sobre todo si se hacen en función del plan establecido, pero, como no puede ser de otra forma, el que anuncia la palabra de Dios podría ser el mejor pagado. En el AT al que anuncia la palabra de Dios (ángeles) se le trata como a Dios mismo y me parece perfecto. En la actualidad todos aquellos que se dedican a trasmitir la palabra y a administrar los sacramentos, para mí es la misión más maravillosa que existe: ser un verdadero instrumento al servicio del Señor para acercar a los hermanos a la salvación Marcos 10, 28-31

Reflexión:

Día 28 de mayo

Un joven le pregunta a Cristo sobre que podría hacer para ganar la vida eterna. Cristo se vio en un aprieto, no obstante, Él, mejor que nadie en la tierra, tiene o conoce las claves para ganarse el cielo, le dice: deberías conocer los Mandamientos de la Ley de Dios y practicarlos. Y el joven contesta: Los conozco y cumplo con ellos a diario. Pero como la entrada al cielo vale infinitamente más, le dice con cariño: vende lo que tienes y el dinero lo repartes entre los pobres. Esto desagradó sobremanera al joven, que frunciendo el ceño se alejaba. Jesús sintió lástima de este chico porque estando en el camino de la salvación, cuando le pidieron un esfuerzo añadido se negó a hacerlo. Es duro quedarse sin el patrimonio con lo que cuesta conseguirlo, y más para dárselo a los pobres.

Lo que yo creo es que esta escena había de representarla y para ello crearla, por la importancia de darnos a conocer el sentimiento humano, la ambición de tener y lo que esclaviza el dinero, el lujo, la buena vida; te sientes libre, pero realmente eres esclavo de tu riqueza. A muchos no les gustaría estar tan apegados pero es inevitable, su dios es el dinero, de ahí el dicho o frase del camello: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios. Pero observemos lo cambiante del Evangelio en este sentido, según qué día, hora circunstancia o personaje.

El interés es enseñar y exigir lo máximo que se pueda, otras veces con lo mínimo vale para estar en línea de ganarse el cielo. No es que Jesús un día diga una cosa y otro día otra, pero la exigencia del momento o la circunstancia condiciona la respuesta. Incluso si el chico hubiera contestado que estaba de acuerdo en vender su patrimonio y regalarlo a los pobres, Jesús le hubiera exigido más, quizá le hubiera dicho que una entrada para el cielo no tiene precio y que por tanto además de eso debería dedicar su vida a Dios, siguiéndole. Siempre la exigencia es mayor, cuanto más puede uno dar más se le exige. Por el contrario, si uno puede dar poco Dios se conforma con ese poco, ¿Y por qué no iba a ser así? Dios tiene de todo y no necesita nada de nosotros, yo creo que con solo amor ya se conformaría.

Ahí tenemos el que fue a trabajar a la viña una hora y cobró igual que el que estuvo todo el día, es cuestión de concepto o de compromiso (Mateo 20: 1-16). Por eso las promesas son tan importantes cumplirlas, no se puede jugar con la palabra dada. Dios cumple sus promesas a gran escala, por eso quiere que nosotros cumplamos aunque sea a pequeña escala. Si nos comprometemos hay que cumplir.

Pero lo importante es el tema que nos trae, es sacar una enseñanza en cada ocasión. Tenemos aquellos hermanos en que su madre le pidió a Jesús que se sentara uno a su derecha y otro a su izquierda en el reino de Jesús. Lo primero que dice Jesús es lo siguiente: mujer, no sabes lo que dices; y después dice a los hermanos: ¿seríais capaces de beber el cáliz que yo he de beber? Y contestaron: lo somos. Y entonces Jesús hizo un requiebro y dijo: No me corresponde a mí decidir eso. Esto lo tendrá que decidir mi Padre (Marcos 10: 35-45).

Otro también le hizo la misma pregunta, ¿cómo ganar el cielo? Y contestó Jesús: deja todo y sígueme. Y sucedió lo de siempre, estamos apegados a las cosas del mundo. En este otro caso dijo: Permíteme, Maestro, que vaya a enterrar a mi padre. Jesús contestó: Deja que los muertos entierren a sus muertos (Mt 8:21,22; Lc 9:59,60). Jesús que todo lo sabía, si le dice que vaya ya no vuelve. Resumiendo: Lo mucho o poco que hagamos para Dios no es lo más importante, lo importante es vivir para Dios, contar con Él siempre y ayudarle en la medida de nuestras posibilidades a cuidar su obra, en especial al hombre, al prójimo.

Sus discípulos le dijeron: Maestro, has puesto muy difícil la entrada en el cielo, y contestó sabiamente como siempre: para el hombre es muy difícil, pero para Dios no, Dios lo puede todo. Para entender mejor mi exposición sobre Jesús, hemos de pensar que Jesús no actuó como Dios. Por encima de Él estaba el Padre. Él actuaba siempre con mucho sentido común Marcos 10, 17-27

Reflexión:

Día 27 de mayo – 2012 – SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

El poder de Dios ha explosionado en la comunidad cristiana con la fuerza del Espíritu Santo, invadiendo unos cuerpos asustados y temerosos de sus gobernantes, los judíos. Cuando uno se ofrece como instrumento al servicio de Dios y se deja llevar por la voluntad del Espíritu Santo, el resultado espectacular termina siendo visible. En aquel tiempo se consiguieron los objetivos deseados porque no se vaciló en ningún momento y todos se dejaron llevar por la palabra de Jesús y el empuje del Espíritu Santo.

No sé si el hablar en leguas extranjeras tuvo mucho eco, pero hemos de considerar la brillantez del episodio; hombres rudos, pescadores y en general personas de condición humilde, hablando en los idiomas de los países colindantes. No hay nada más bello que hacer llegar el poder de Dios, en la Resurrección de Cristo, en el idioma de cada uno de los extranjeros que en aquellas fiestas se encontraban en Jerusalén.

Hoy todo más pausado lo vemos de otra forma. El pasar a formar parte de la Iglesia, hoy que tanto relajo hay en el sentido de la fe, no va a ser por las mismas motivaciones que tuvieron los cientos de miles de personas que a raíz de Pentecostés se adhirieron al grupo de primeros cristianos seguidores y fieles a Cristo. Hoy no vemos por ningún lado ni las lenguas de fuego posándose en las cabezas, ni la proclamación del Evangelio en lenguas extranjeras, ni la acción ardiente del Espíritu Santo impulsando a los cristianos o católicos a presentar la fe como una cuestión de vida o muerte. Hoy no creemos que los que mueren han de ser enterrados por los muertos que están a su alrededor, aunque se siga dando la misma situación (Mt 8, 21-22) (Lc 9, 59-60)

Algunos pueden pensar que ni tanto ni tan calvo. Pero sí es cierto que si en la Iglesia primitiva, el Espíritu Santo, no coge las riendas y dice adelante, hoy estaríamos liados poco menos que a cañonazo limpio y Dios sabe hasta cuándo. El cambio que se produjo entonces fue poco menos que imposible y poco menos que increíble; con la palabra y la fuerza de Dios, unos generosos y valientes hombres y generosas y valientes mujeres se consiguió, aunque costando muchas vidas, mucho dolor y mucho esfuerzo.

Nadie puede decir Jesús es Señor si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Señor, un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Todos nosotros judíos y griegos, esclavos y libres hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo   Hechos 2, 1-11 

¿En qué espejo nos debemos mirar, si queremos salir de esta rutina, que aun siendo rica no deja de ser insuficiente?: ¿en el primer siglo de la Iglesia primitiva, en sus muchos mártires, en su mucha fe llena de razón, en su mucho amor y desapego a los bienes materiales y temporales, en su palabra cargada de sabiduría y promesas, en sus muchos milagros además de curaciones por doquier que fue lo que más sorprendía a seguir por este camino?; y como digo atrás: en su mucha fe y experiencia de unos hombres valerosos imbuidos por el Espíritu Santo. De no haber existido esta fuerza, y ser movidos por ella, imposible el cambio.

También en nuestro tiempo podemos sacar muchas lecturas de nuestra Iglesia actual. Lo primero es que ha llegado hasta hoy, cuando otras culturas o civilizaciones han perecido por efecto del tiempo y quizá por la frágil oferta que presentaron: ofertas llenas de poder, ambición, traición, engaño, abuso, desprecio a la vida de las clases bajas… La gente se harta de guerrear y de conquistar territorios, para que los frutos de las conquistas lo disfruten los de arriba, los de siempre. Por eso la Iglesia asentada en la verdad y en el respeto a todos los hombres y en especial a los más desfavorecidos, se ha ganado en todo este tiempo el reconocimiento de una parte importante del mundo.

Si somos realistas, veremos que la Iglesia de hoy hace mucho bien (basta informarse), y esos que hacen tanto bien son personas como los primeros cristianos. Todos los que entregan su dinero y su tiempo a la Iglesia, lo hacen por amor y por fe; y son millones de seres humanos los que ven en Cristo al Salvador. Solo queda pensar que con un poco de coraje que pongan los cristianos católicos de hoy en el aspecto de la predicación y captación de personas para la salvación eterna, y si saliésemos a la calle, la reactivación sería inmediata y es lo que muchos quieren y el mundo necesita, ¿por qué sería un éxito? Porque en la Iglesia está la verdad: es la clave para quitar el hambre, la clave para perdonar y quitar la amargura y el peso del pecado, y es la fuerza para llenar la vida de esperanza, esperanza en una vida mejor donde reine la justicia. Eso lo puede ofrecer la Iglesia, porque sabe la forma de conseguirlo, porque conoce la fuente y dispone de la palabra.

El Espíritu del Señor concede diversidad de dones que bien aplicados harían un mundo más justo y más gozoso, hay que confiar y ayudar en ese desarrollo. Dios que nos da esas capacidades, quiere que seamos generosos y solidarios con aquellos que no han tenido nuestra suerte y pasemos de la crítica a la acción, eligiendo gobiernos que no mientan, que sean honestos y que sean humanitarios; retomaríamos así el espíritu del Evangelio, que es en definitiva lo que puede traer la paz y el progreso sostenido y moderado que estamos buscando y necesitamos 1Corintios 12, 3b-7.12-13

Jesús una vez más, al anochecer de aquel día, primero de la semana, se aparece a sus discípulos en el interior de una casa con todas las puertas cerradas por miedo de los judíos. Paz a vosotros, les dice. Les enseña las manos y el costado y los discípulos se llenaron de alegría al reconocer a Cristo el Señor. Jesús repite: Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado así también os envío yo. Exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. Digamos que son dos formas de transmitir el mandato, en las dos es el Espíritu Santo el que penetra en los discípulos por voluntad de Jesús y en las dos es la voluntad de los discípulos la que se ve presa por el don del Espíritu y su presencia más real que nunca.

A partir de este momento es la voluntad de Dios la que impera y es un valor incontenible el que se aprecia en cada uno de ellos. Es admirable e impresionante su acción y es el reino de Dios el que llega a nuestro mundo para establecer otra forma de comunicación, otra forma de mirar al prójimo y otro orden de prioridades en la vida: Dios primero, el hermano segundo y uno el tercero y último. Si el cristiano de hoy no recupera la ternura en el trato a sus semejantes es que aún no ha entendido el mensaje evangélico Juan 20, 19-23

Reflexión:

Día 26 de mayo

No siempre en los encuentros recibimos una noticia novedosa que se pueda traducir en  enseñanza de primer orden, pero cualquier hecho por simple que parezca, comentado en el Evangelio y analizado por nosotros, siempre significa algo valioso aunque se trate de la confirmación de algo que ya sabemos. Otras veces lo destacamos en el encuentro por su singularidad.

Pedro seguía al Señor casi a su lado y vio que Juan venía detrás de ellos. Juan era uno de los discípulos que más amaba a Cristo y era amado por Él; su Evangelio está catalogado como el más espiritual, el que toca más la esencia, la divinidad de Jesús, digamos que es el que más se implica en demostrarlo, escogiendo las frases más significativas expresadas por Jesús; su divinidad, ser Hijo de Dios Altísimo; ejemplo claro, la divinidad de Jesús hoy la creemos mediante la fe por veracidad de esas frases. Afortunadamente, el que nos lo cuenta es testigo de primer orden, después de una experiencia de setenta años; y partiendo de que él vivió en primera persona con Jesús todos los hechos más relevantes. Como veía que le seguía, le dice Pedro a Jesús, no sé si con un poco de celo: ¿y éste qué? Y le contestó Jesús: Si, quiero que se quede hasta que yo venga, ¿y tú qué? Le dijo además: Tú, sígueme. Le faltó decir: “y calla”.

Durante mucho tiempo se pensó, que por las palabras que dijo Jesús se dejaba entrever que vendría de nuevo y Juan no habría muerto. Luego se ha visto que no era ese el sentido. Este discípulo da testimonio de todo esto y lo ha escrito. A través de sus palabras deberíamos creer que es verdad, porque Juan fue testigo de todo ello, e incluso dice: si se escribiera todo lo que dijo e hizo Jesús, no cabrían los libros en este mundo; aunque no fuera literal esta afirmación, Jesús debió contar infinidad de cosas más a los discípulos, pero solo se han cogido las estrictamente necesarias para nuestra salvación Juan 21, 20-25

Reflexión:

Día 25 de mayo

Hoy es un día importante porque vemos en el encuentro con Cristo que el pecado o la negación no es suficiente motivo de condena si hay una rectificación. Pedro había negado a Jesús tres veces, en todas ellas se inhibió de la amistad que tenía con Jesús, no tuvo reparo en decir que no le conocía, cuando otras veces había dicho que por nada renunciaría a su amistad y a protegerle si fuera necesario. Sin embargo, Dios que lo penetra todo, sabía que nada más que cantara el gallo se daría cuenta de su pecado y lloraría amargamente.

Dios conocía el corazón de Pedro y sabía que a la Iglesia, la iba a poner en buenas manos, no obstante Jesús quiso probarlo de nuevo y le preguntó tres veces si le amaba, a lo que contestó Pedro sin titubeos, que sí le amaba. Y la última vez, triste por si había alguna duda, contestó: Señor, tú lo sabes todo, también sabes que te quiero. Jesús respondió: apacienta mis ovejas, lleva a buen puerto la barca de la Iglesia. Después le dijo algo extraño y se piensa que aludía a la muerte que iba a tener, muerte en cruz. Lo que dijo Jesús fue: De joven tú te ceñías e ibas donde querías, pero de mayor levantarás los brazos, te ceñirán y te llevarán a donde no quieras ir, terminando de decir esto, dice Jesús a Pedro: ¡Sígueme!

Es momento de decir que todos moriremos de muy diversas maneras, unos de muerte dulce, otros de muerte violenta (accidente), pero eso es secundario, lo importante es la paz interior, la conciencia tranquila de amar a Dios y al prójimo y como no, vivir en permanente deseo de poder dar gracias a Jesús de persona a persona y poder darle un abrazo por tanto bien como ha traído a la tierra Juan 21, 15-19

Reflexión:

Día 24 de mayo

Jesús de nuevo levanta los ojos al cielo, ora dirigiéndose al Padre y dice: Padre Santo, no solo por ellos ruego, sino por los que crean en mí por la palabra de ellos. Para que todos ellos sean uno como nosotros somos uno, yo en ti y tú en mí, y para que el mundo viéndolo crea que tú me has enviado.

Cristo además de cumplir fielmente trasmitiendo la palabra de Dios, pone verdadero énfasis en la unidad del grupo de discípulos y la necesidad de que todo el mundo crea. Y resalto esto por estar bastante alejado del interés que pone la Iglesia en que el mundo crea y se salve, que no llega al diez por ciento el número de creyentes, ¿y qué decir en descargo de la Iglesia? Pues lo siguiente: Si la Iglesia pusiese el doble interés de lo que pone en que el mundo creyese, posiblemente le cerrarían las puertas y les criticarían por injerencia en vida privada. ¿Está el mundo ahora como para instarle a la reflexión y a la fe de forma diferente a como se viene haciendo? Pero vayamos al fondo de la cuestión, ¿por qué el interés de Cristo?

Creo que la gran mayoría de los lectores habrán oído hablar de la condenación y esa misma mayoría no creyente, piensa que eso es un cuento de la Iglesia, pues Cristo que está por encima de la Iglesia (aunque hoy sea su cuerpo), sabe que aquellos que rechazan a Dios y a su Hijo, además de aquellos que no creen, no podrán pasar al Reino de Dios según se deja entrever. Y Cristo que ha vivido nuestra humanidad, aunque ya existía antes de que se creara el mundo, nos ama hasta el extremo y no quiere que nadie se quede fuera del Reino de Dios.

Y la otra cuestión tan importante para Jesús, es la unidad, la cohesión, el entusiasmo, porque ve en ello la única forma de influir y contagiar, para que el mundo vea en los cristianos coherencia, afinidad de pensamiento, absoluto convencimiento en todos, y ejemplos de amor en las relaciones. Lo que dice Jesús: Un reino dividido está abocado a su desaparición (Marcos 3: 24-26). De ahí que a la comunidad se le pida unidad, buscando permanentemente adhesiones. Sin descuidar su conservación y crecimiento, no por intereses mundanos, sino por amor al género humano, lo mejor en la obra de Dios Juan 17, 20-26

Reflexión:

Día 23 de mayo

El Señor Jesús en estos últimos días de estar en la tierra, tenía puesto su pensamiento en la seguridad de sus discípulos, y cada vez que oraba al Padre le pedía por ellos. Hoy le dijo: no te pido que te los lleves sino que los protejas del mal, para que sean uno con nosotros. En el tiempo que estaba con ellos ya los custodié yo; no se me perdió nada más que uno, Judas, el hijo de la perdición. Yo les di tu Palabra y el mundo les odia como me odió a mí, porque no somos del mundo. Conságralos en la verdad, puesto que tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos se consagren en la verdad.

He relatado casi literalmente las palabras de Cristo para que veamos la inquietud que le embargaba en estos días; se sentía profundamente unido a sus discípulos, había logrado crear una amistad incorruptible y veía que la separación era inmediata, por eso temía por ellos, porque sabía dónde y cómo los dejaba: como si fueran un rebaño de ovejas, rodeado de una jauría de lobos.

Quizá no resultó tan mal como lo esperado para ellos, pero ya sabemos en general como lo pasaron los primeros cristianos, muchos de los más destacados, ya metidos un poco en la vejez, tuvieron una muerte muy injusta, máxime si se trataba de personas santas, que habían dedicado todas sus vidas buscando la salvación de todo el mundo y reclamando paz y justicia para los más débiles. Ejemplo de algunas muertes: San Esteban: lapidado; San Pedro: crucificado bocabajo; San Pablo: degollado. Con estas tenemos bastantes para conocer la crueldad con que trataban a los primeros cristianos. Que Dios les perdone su ignorancia y maldad a los autores  Juan 17, 11b-19

Reflexión: