Día 30 de abril

Jesús hoy continúa diciendo que es el buen Pastor y que, como buen Pastor, entra por la puerta del aprisco; las suyas le conocen y Él conoce a sus ovejas, lo que es igual a los suyos. Que hará un solo rebaño reuniendo a los suyos de todas partes del mundo. Que Él no entra en el aprisco por la tapia, como lo puede hacer el ladrón, que Él no hace estragos en el rebaño, como lo hace el ladrón.

Que en Israel ha habido muchos ladrones, gente con cargos importantes que no amaban a las ovejas y se aprovechaban de ellas. Que Él ha venido con otro objetivo, ser la puerta para la salvación. Solo a través de Él podemos llegar a Dios. Solo Él conoce a su rebaño y su rebaño le conoce a Él; ellos se conocen, se aman, se necesitan, se ayudan; Jesús ayudará a sus ovejas abriéndoles la puerta, la única puerta para entrar en el cielo, en la vida eterna, en la influencia de Dios; y Jesús, que conoce a todos, les dejará entrar sin dilación; no caben dudas y menos en Jesús, Él se encargará de ponernos en la puerta exacta que lleva a la eternidad, al placer sin fin, al gozo que no se acaba.

La relación con la divinidad es muy diferente a nuestra relación entre humanos. Las reglas de juego nos las saltamos cada minuto en este mundo; a unos le niegan la entrada a un recinto, pero dependiendo de quienes se trate podrán entrar, usando de su influencia con otros. La relación con Dios es distinta, a Dios no se le puede burlar. Solamente podrán entrar sus amigos, las ovejas de su rebaño. Si estás fuera incorpórate al rebaño, no te lo pienses, la Iglesia te espera Juan 10, 1-10

Reflexión:

Día 29 de abril

Pedro, en otro arranque de furia, se dirigió a los senadores y jefes del pueblo: nos preguntáis en nombre de quien hemos curado a éste y hoy sí que os lo vamos a decir muy clarito: Lo hemos curado en nombre de Jesucristo, al que vosotros crucificasteis y Dios lo ha resucitado de entre los muertos. Por su nombre se presenta éste sano delante de nosotros. Cristo es la piedra angular que desechasteis vosotros, los arquitectos. No hay nadie bajo el cielo capaz de salvarnos como Cristo lo es.

Los judíos seguían rechazando las enseñanzas de Jesús, sabían qué hacía milagros, sabían que había resucitado, pero lo que querían era neutralizar la acción de sus discípulos y les faltaba saber que la acción del Espíritu Santo es imposible parar y controlar. Así ocurrió, el cristianismo se extendió como la pólvora por todo oriente y occidente Hechos 4, 8-12

Juan nos dice de nuevo: Mirad cuanto amor nos tendrá el Padre para llamarnos hijos. El mundo no lo reconoce, tampoco lo reconoció a Él. Llegará un día en que le veamos cara a cara en su gloria y nosotros seremos semejantes a Él, ese es nuestro gozo para el que hemos sido convocados. El cristiano vive en ese anhelo perpetuo, la cercanía con el Señor. Esa ilusión desbordante que lleva a la locura, a hacer cosas insólitas bajo la influencia del amor, el amado lo pide y hay que satisfacer al amado; en Cristo, solo vemos amor, su influencia genera amor y la acción, fruto de esta influencia, a veces no se entiende, pero es así 1Juan 3, 1-2

Hoy Jesús se nos presenta como el buen Pastor, el que conoce a sus ovejas, es conocido por ellas y da la vida por ellas si es necesario, así lo hizo, la dio y bien que la dio. Nos dice que el asalariado no reacciona de la misma manera, que ve venir al lobo y huye despavorido y deja que el lobo haga estragos, pero que Él no haría eso; nos dice que conoce a sus ovejas y sus ovejas le conocen a Él; como Él conoce al Padre y el Padre le conoce a Él.

En este encuentro se nos revela de nuevo como intermediario entre Dios y los hombres, como parte poderosa para crear y mantener unida la gran familia cristiana de todo el mundo. Pero Cristo desea que solo haya un rebaño y quiere que, esa parte del rebaño que sigue separada, vuelva a unirse y sea solo uno. Dice que las tiene que traer a todas, y escucharán su voz, y habrá un solo pastor.

Cuando marca tanto las diferencias en el sentimiento del dueño de las ovejas con respecto al asalariado, quizá sea porque se nos está presentando como dueño, Señor y creador nuestro, lo que le da una autoridad excepcional respecto al comportamiento de uno de nosotros que siempre obraríamos con menor entrega; menor también la de un discípulo o pastor, esta es su determinación en situaciones difíciles, Él nos lleva en el alma, somos sus criaturas predilectas, no valen elucubraciones, ha quedado probado para siempre su amor. Ahora solo queda por nuestra parte, gratitud.

Para terminar: Cristo nos dice con caracteres divinos y humanos: tengo poder para dar la vida y poder para recuperarla. Este mandato lo he recibido de mi Padre. Y algo que pondría el broche al encuentro, es lo siguiente: Él da la vida por nosotros, para que nosotros la tengamos en abundancia, algunos somos tan ingratos que  rechazamos su ofrecimiento Juan 10, 11-18

Reflexión:

Día 28 de abril

En aquellos momentos se empezó a dar forma y sentido a lo que hoy es la comunión, aunque hubo mucha gente que no fue capaz de creer y superarlo; eso hizo que algunos discípulos abandonaran el proyecto de Jesús. Los Doce tuvieron momentos de vacilaciones pero no sucumbieron, la cercanía y confianza en Jesús les llenó de fuerza y siguieron adelante.

El Maestro viendo a sus discípulos un poco alterados e indecisos les dijo: ¿También vosotros queréis marcharos? A lo que contestó Pedro: No, Maestro. ¿A dónde vamos a ir? Sólo tú tienes palabras de vida eterna. Ciertamente así es. Jesús es el único que nos ofrece algo consolador, algo valioso e imperecedero. Pedro, ya sabía que Jesús era el Santo consagrado por Dios. En nuestro mundo el mal va en cadena, Jesús nos ofrece paz, comprensión y vida.

El mundo, o más bien una parte del mundo, cuando no te sumas a sus locuras te quita de en medio de la manera más salvaje, quemándote vivo o mediante tiros en la nuca; y sin embargo Jesús, nos enseña a perdonar a estos hermanos nuestros porque viven en un error decidiendo sobre la vida de los demás. El creador de la vida es el que más la respeta, hagamos nosotros igual y no caigamos en tan bajos instintos.

Asistamos a la Eucaristía y recibamos a Cristo como nuestro salvador. El cuerpo de Jesús en nosotros nos llevará a actuar coherentemente y ya no seremos nosotros los que actuemos, será el Espíritu de Jesús el que actúe en nosotros Juan 6, 60-69

Reflexión:

Día 27 de abril

Hoy continúa Jesús hablándonos de la Eucaristía. La parte esencial es la comunión, así lo ha querido Cristo. Comporta algo de misterio, pero después de creer y visto lo creído, es algo más que misterio. La vida de Jesús es un misterio toda ella y así debemos aceptarlo. Lo más  bonito son sus acciones y sus enseñanzas, siempre a favor del débil.

Los pueblos necesitan valorar la existencia y en ella conocer la razón principal de la vida. Para los cristianos la razón es Jesús y los lazos permanentes de unión son el bautismo y la Eucaristía. Por extraño que parezca la transformación del pan en el Cuerpo de Cristo, debemos creerlo y vivirlo. Son hermosas promesas que nos llenan de esperanza, vivir eternamente en el cielo con la persona amada, con el modelo o prototipo de persona que uno quisiera estar.

Hace falta valor y hombría para perdonar como Cristo lo hace. Todo en Él es admirable. Si tantas cosas buenas encarnan a ojos vista, hay que creer en todo lo demás aunque no esté tan a la vista. El que come mi cuerpo y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí. ¡Qué garantía más grande, disponer de su Palabra directa! No puede haber mayor confirmación que el Hijo de Dios hablándonos cara a cara; ha hablado al hombre, nos ha hablado a nosotros. Este es el pan que ha bajado del cielo. Con estas palabras queda confirmado por boca del mismo Jesús que la sagrada forma es su cuerpo y el hecho de comulgar nos proyecta a la otra vida, al gozo eterno Juan 6, 52-59

Reflexión:

Día 26 de abril – 2012 – FIESTA DE SAN ISIDORO

El Señor Jesús nos habla de nuestra misión en el mundo. Si hemos aprovechado nuestro tiempo empapándonos de la palabra de Dios; esa sal recibida y esa luz, debemos transmitirla a todos aquellos que no han tenido nuestra suerte. La sal se emplea para hacer sabroso un plato de cocina y la luz para iluminar a todos los de la casa, pero si la sal no sala se tira y la pisan los que van por la calle. Y si la luz no ilumina porque se ha guardado bajo el celemín, ¿para qué vale la luz recibida? Dios quiere que no nos quedemos inactivos y aprovechemos todas las oportunidades que tengamos para dar a conocer nuestra alegría y para dar mayor información al que interpela y quiere saber, sobre todo si lo hace con respeto y sana intención.

A veces coincidimos con personas que han abandonado la Iglesia por saturación, por la misa diaria –según ellos-, saben mucho de Biblia y de liturgia, pero se les ve como hastiados del tiempo que estuvieron en absoluta cercanía y ahora están en un tiempo de relajación, dando la impresión de que no les valió para mucho esa cercanía; no se les ve un atisbo de defensa de los valores aprendidos, para nada se les ve convencidos de que lo que vivieron les traiga buenos recuerdos. Y se me ocurre pensar que no se sienten nada atraídos por la Iglesia actual, cosa que pudiera ser por la falta de atractivo, o por la falta de otras actividades, a las puras actividades religiosas, que pudieran provocar mayor interés. En definitiva, hoy se han enfriado, desilusionado y finalmente abandonado la Iglesia; pueden pensar hasta que han perdido el tiempo, pero nunca se ha perdido el tiempo en conocer la bondad de Dios y nunca se debería llegar a la conclusión de que la bondad no vale para nada.

Extraño y descorazonador sería que la palabra de Jesús no hubiera calado en sus vidas por no considerarla ni valiosa ni necesaria; o que su alejamiento pudiera ser debido a que la línea de la Iglesia no fuera de acuerdo a sus expectativas. Sea una razón u otra lo que les impide integrarse de nuevo en la parroquia, pueden replantearse el tema serenamente y decidir en consecuencia, si volver o seguir como están; la Iglesia nos necesita y somos todos los bautizados los que debemos aportar nuestro granito de arena, desde dentro es más fácil cambiar algunas cosas de las que no nos gustan, y siempre mejor que desde fuera.

No olvidemos que Jesús conoce nuestros primeros pasos, cuando practicábamos la vida del cristiano católico, por eso nos recuerda que son muchas las cosas que se pueden hacer para mejorar este mundo y esta sociedad que tanto criticamos, y ello siempre que estemos unidos y rememos al tiempo y en la misma dirección. Léanse las bienaventuranzas y ahí encontraremos tajo para meditar, o mirar a nuestro entorno y ver las carencias y las muchas frustraciones de la sociedad actual.

Hemos entrado en la era de la comunicación y de la información y todo ello nos ha superado y saturado, no nos queda un resquicio de tiempo para la reflexión, creemos que todo es natural y no lo es. No estamos digiriendo todo lo que vivimos, se nos escapan cosas verdaderamente importantes y no le sacamos provecho. Gran parte de esta información es vana, está vacía, no nos vale para nada. A los cuatro niños que se bautizan, sus padres no les hablan del amor de Dios; los que hacen la primera comunión se olvidan de la Iglesia a los cuatro días; la gran mayoría de jóvenes no se casan y se amontonan; de los que se casan la gran mayoría se separan; a otros les separa la muerte “la maté porque era mía y se me fue de las manos”; y con estos hechos luctuosos vamos de frustración en frustración. No sé qué persiguen los jóvenes que no les trae la felicidad deseada. Esta es la triste realidad que nos depara la situación actual y que nos sume en una gran incertidumbre, después vendrá la tristeza.

Nuestro corazón se encogerá si pensamos todo lo que nos estamos perdiendo y todo lo que podemos hacer, y que por estar bastante alejados del Evangelio y desunidos por un enfriamiento global, nos comportamos como los no creyentes. Y ahora me dirijo a ti, si no has tenido la suerte de conocer a Jesús a través del Evangelio, date una oportunidad, cambia tu vida y llénala de cosas más ilusionantes, satisfactorias y enriquecedoras, empieza leyendo el Nuevo Testamento e imitando a Jesús en lo que puedas, te sorprenderá y te alegrarás seguro Mateo 5, 13-16

Reflexión:

 

            Día 27 de abril

Hoy continúa Jesús hablándonos de la Eucaristía. La parte esencial es la comunión, así lo ha querido Cristo. Comporta algo de misterio, pero después de creer y visto lo creído, es algo más que misterio. La vida de Jesús es un misterio toda ella y así debemos aceptarlo. Lo más  bonito son sus acciones y sus enseñanzas, siempre a favor del débil.

Los pueblos necesitan valorar la existencia y en ella conocer la razón principal de la vida. Para los cristianos la razón es Jesús y los lazos permanentes de unión son el bautismo y la Eucaristía. Por extraño que parezca la transformación del pan en el Cuerpo de Cristo, debemos creerlo y vivirlo. Son hermosas promesas que nos llenan de esperanza, vivir eternamente en el cielo con la persona amada, con el modelo o prototipo de persona que uno quisiera estar.

Hace falta valor y hombría para perdonar como Cristo lo hace. Todo en Él es admirable. Si tantas cosas buenas encarnan a ojos vista, hay que creer en todo lo demás aunque no esté tan a la vista. El que come mi cuerpo y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí. ¡Qué garantía más grande, disponer de su Palabra directa! No puede haber mayor confirmación que el Hijo de Dios hablándonos cara a cara; ha hablado al hombre, nos ha hablado a nosotros. Este es el pan que ha bajado del cielo. Con estas palabras queda confirmado por boca del mismo Jesús que la sagrada forma es su cuerpo y el hecho de comulgar nos proyecta a la otra vida, al gozo eterno Juan 6, 52-59

Reflexión:

Día 25 de abril – 2012 – FIESTA DE SAN MARCOS, EVANGELISTA

Hoy nos dice el Señor: id a proclamad el Evangelio por todo el mundo entero, a toda la creación. Si importante es la obligación de los creyentes de proclamar el Evangelio a todo el mundo, más importante y urgente debería ser por parte del mundo el poner interés en conocerlo, simplemente contactando con aquellos hermanos que lo conocen y están dispuestos a enseñarlo.

El que no conoce el Antiguo ni el Nuevo Testamento, cuando oye comentar sobre algún pasaje bíblico, no le presta mucha atención, porque se lo imagina con la misma transcendencia que cualquier tema mundano. Y si ve que se le insta a que profundice en el conocimiento bíblico general, siente tal agobio que lo rechaza sin ningún tipo de pudor. Quizá sería distinto, si los creyentes hicieran los prodigios que hicieron Jesús, sus discípulos y los primeros cristianos. Verdaderamente ayudaría, pero hay otros valores (Instituciones Católicas) que nacen del cristianismo y son muy dignas de tenerse en cuenta algunas de ellas: Cáritas, hospitales atendidos por monjas, centros de ayuda al necesitado en ropa y alimentos, y muchas más.

La Iglesia (en las instituciones enunciadas arriba), no hace  milagros espectaculares, pero si hace otros más silenciosos: da su tiempo, que en definitiva es dar su vida en favor de los demás. La fe, estamos todos los cristianos católicos obligados a transmitirla, y por la cuenta que nos tiene a aceptarla. El que crea y se bautice se salvará, el que se resista a creer será condenado. Palabras literales de Jesús, dichas un día a los Once después de haber resucitado Marcos 16, 15-20

Reflexión:

Día 24 de abril

Ellos no acababan de entender lo que Jesús decía y le insistían en que les explicase qué obras debían ver en Él para creer. Nuestros padres comieron el maná de Moisés en el desierto. Jesús respondió: os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo. Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de este pan”. Jesús les contestó: Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.

Las palabras de Jesús nos harán comprender mejor la trascendencia del mensaje. Es increíble las fórmulas que adopta Jesús para hacer creer el Evangelio. Es asombrosa la complejidad de Dios y de su Hijo Jesús, que no basta conocer el hecho en sí de manera real, pues casi nada es solo lo que aparenta ser. Se hace un milagro por una sola razón aparente, luego resulta que era por otra más importante (Eucaristía) y los judíos entienden otra cosa.

Aunque lo importante es lo que nosotros entendamos, el pasado, pasado está y no se puede modificar. La verdad es que todo gira alrededor de la personalidad de Jesús. Desde los profetas estaba anunciada su venida y démonos cuenta de las mil y una formas que emplea Jesús para que creamos en Él como Hijo de Dios, como Mesías y como el esperado, el que había de venir. ¿Por qué creer en Jesús? Porque creyendo que es Él la voz de Dios, absolutamente todo lo que diga se debe aceptar como verdad intangible, verdad que conduce a las fuentes del bien y al gozo supremo y eterno.

En el reino de Dios, la familia, Padre, Hijo y Espíritu Santo, está unida, es una piña, son uno. En nuestro mundo las familias están divididas, no todas, pero sí muchas, y si no creen en Dios más aún. Hago esta observación para que pensemos que lo que dice Jesús está probado por el Padre, y lo que dice el Padre, aceptado por el Hijo, de la misma manera respecto al Espíritu Santo Juan 6, 30-35

Reflexión:

Día 23 de abril

Hoy, día siguiente a la multiplicación de los panes y los peces, reina una cierta y aparente confusión. Sus discípulos se van en su barca, Jesús anda sobre las aguas del lago, las gentes impresionadas por el milagro de la multiplicación creyeron ver en Jesús la persona que necesitaban para liberarles del yugo romano y que les diesen de comer de vez en cuando sin mover un dedo. Y estas gentes, equivocadas, pero con un interés desmedido, buscaban a Jesús por mares y tierra; por fin lo encontraron al día siguiente de haberse hartado de comer pan y peces.

Jesús, que de psicólogo fue el primero de su promoción, les dijo: Me buscáis no por haber visto signos, sino porque ayer comisteis hasta saciaros. Pues estáis en un error, ese pan es caduco y trae la muerte, es igual que el pan que comieron vuestros padres en el desierto y murieron, hay otro pan que si lo coméis no moriréis y pasaréis a la otra vida, yo soy el pan de vida que ha bajado del cielo, el que coma de este pan no morirá. Trabajad por ese alimento que no perece y da vida eterna. ¿Y qué obras debemos hacer para trabajar en lo que Dios quiere? Respondió Jesús: La obra que Dios quiere que hagáis es que creáis en el que Él ha enviado. Creyendo en Él tendréis vida eterna.

Es conveniente que nosotros también lo sepamos, Jesús es el único que da vida eterna y es el único que nos puede facilitar la entrada para pasar al otro lado, creamos en Él y sigamos sus recomendaciones Juan 6, 22-29

Reflexión:

Día 22 de abril

Pedro, lleno del Espíritu de Dios, no pudo aguantar más y rompió a decir a sus paisanos: ¿Recordáis a Jesús, el Nazareno, el Hijo de Dios, a quien vosotros entregasteis y matasteis? Pues ha resucitado. Dios Padre le ha glorificado y está con nosotros, ya nunca más podréis matarlo otra vez, esto último lo digo yo. Interpretación: Sabemos que lo hicisteis por ignorancia, así como vuestros jefes también ignorantemente pecaron con esta brutal acción, pero Jesús no quiere que mueras con tu pecado y te da la oportunidad de arrepentirte para que seas salvo. Cómo no entender el anuncio de los profetas y no solo entregar al justo e inocente, sino que indultasteis al asesino. Con la resurrección de Cristo se abrió la mente de muchos, entendieron las Escrituras y se convirtieron. Hoy también creo, que lo que hicieron, el pueblo y sus gobernantes fue por ignorancia Hechos 3, 13-15. 17-19

Dios que es amor y no se goza en la muerte del pecador, te quiere decir: arrepiéntete, reconoce tu error y cumple con lo que Cristo te manda; si te avergüenzas del mal que hiciste, mira de cara a Cristo, abrázalo, acepta el Evangelio y pídele perdón; en prueba de su amor Él te recibe y hace que se borren todos tus pecados; qué menos, que tengas propósito de cambio. No vale decir yo le conozco, hay que aceptar sus Mandamientos y desear cumplirlos 1Juan 2, 1-5

Uno de estos días, cuando estaban contando los discípulos de Emaús lo que les había acontecido en el camino, se apareció Jesús en medio de ellos y dijo: “paz a vosotros” No temáis. Soy Yo. Y les enseñó los agujeros de los clavos. Todo lo dicho se ha cumplido. Y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos empezando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto Lucas 24, 35-48

Reflexión:

Día 21 de abril

Los discípulos de Jesús querían cruzar el lago en barca hacia Cafarnaúm y era ya noche cerrada. Algo así nos ocurre a nosotros alguna noche a lo largo de la vida; oscuridades profundas invaden nuestra mente y parece que Dios nos ha abandonado; noches tormentosas nos sobrecogen y vemos que nada ni nadie puede calmar nuestro sobresalto; quizá nosotros, presos de un falso temor, nos sentimos desamparados y al borde de un imaginario hecho trágico; aún no sé qué o quién infunde este temor en la mente, temor que hace pasar un tiempo (a veces horas) en extrema zozobra.

No entiendo como los hijos de la luz pueden pasar por la noche oscura (como parece que le llaman). ¿Por qué dudar de Dios, de sus promesas? ¿Por qué pensar que Dios se ha separado de ellos y no oye su clamor?

Cuando los discípulos creían que estaban a punto de naufragar, se aparece Jesús, dueño del mar y de la tempestad y les dice: “No temáis. Soy Yo”. Dios devuelve la calma. Pero… ¿qué hay de estos casos que siguen? ¿Qué le pasó por la mente a Jesús cuando dijo: “¿Padre, por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46).

Dicen que la madre Teresa de Calcuta también pasó por la noche oscura. Yo personalmente me atrevo a hablar de esto, porque he vivido una experiencia similar: una noche, a poco de acostarme, me vi invadido por un sentimiento de soledad profunda, en la que pides a Dios una señal y esa señal no llega, le pides salir de ese hilo de vida en el que estás y tampoco ves que la vida brote con más fuerza en tu cuerpo, le pides sentir la percepción de que Dios Padre, o Jesús Hijo, estén presentes y tampoco los sientes, lo que sientes es que te han abandonado, que no existen, o que se han marchado a otra galaxia muy lejana. Quizá yo no tenía fuerzas ni de pedir ni preguntar, pero sí un deseo profundo de obtener esas respuestas. El pensamiento de tristeza que me acompañó durante un tiempo era que no valía nada, que sin Dios yo no era nada, que podía morir de un momento a otro en esa noche aciaga, pero que no moría Diego Levita, que lo que moría era “nada”.

Recuerdo cuando se dice estar lleno de Dios. Yo, que normalmente me siento estar bastante lleno de Dios, o al menos sentirle muy cercano. Imagínate de tener este sentimiento en el día a día, a llegar un momento en el que te sientes vacío, y que Dios ha desaparecido de tu vida. Qué crees que te vas a morir y no sientes a Dios por ninguna parte ¿Por qué? ¿Qué has hecho para merecer esto? ¡Cómo se podrá perder la conciencia de lo que representa Dios en tu vida! ¡Cómo se podrá borrar de la mente todo ese bagaje de haber caminado muchos años en compañía del Señor, que todo eso desaparece en un instante!

Dentro de lo malo que experimenté dos o tres horas antes de  dormirme, tengo que decir, que cuando desperté al día siguiente, estaba acostado en mi cama y volvía a sentir a Dios tan cercano como siempre, volví a sentirme un hombre feliz y volví a sentir esa fuerza mental que siempre he tenido, de caminar hacia adelante con actitud positiva, pensando que lo que hago tiene un gran sentido para mí. Esa experiencia, que podía considerar triste, hoy me vale de  mucho, en mi modo de pensar no caben dudas. Hoy sé que Dios siempre abre la puerta a un nuevo día o una nueva vida; me refiero también al hipotético caso de que uno en esa noche oscura abandonara este mundo, Dios siempre está al final del camino en persona y en el camino en espíritu; Dios siempre está.

Estemos preparados para momentos de turbulencias y nunca perdamos la esperanza de un rescate. Podrá morir la carne, pero el amor que hay en ti, que en esencia eres tú no muere porque Cristo siempre lo rescataría. Abracemos la cruz y dejémonos conducir. Pidámosle que aleje de nosotros la noche oscura y nos cubra permanentemente de un entusiasmo gozoso Juan 6, 16-21

Reflexión: