Día 1 de abril – 2012 – Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

En encuentros anteriores he hecho alusión a los profetas, que con bastante anterioridad anunciaron la venida de Cristo, y eso los teólogos de la época, (estudiosos de la Biblia) debían saberlo. Jesús no vendría ni a caballo ni en camello, sí podía venir en burro o andando, aunque ya se anunció que entraría en Jerusalén sobre un pollino (burro). Y dejemos los caballos para los guerreros que eran quienes los usaban entonces.

Lo razonable en un pecador es el arrepentimiento, pero para eso hay que tener un corazón de carne y no de piedra. Una vez que vieron el martirio que estaban dando a Jesús, ¿no cabía haber reflexionado y haber reconocido el Mesías en Jesús? Bastaba leer Isaías 50, 4-7

Eso lo hacen las personas que quieren seguir los caminos del Señor, los que cada día hacen un ligero examen de conciencia para ver si involuntariamente han ofendido a Dios; pero ciertos reyezuelos, politicastros y religiosos del momento, bastante ególatras por cierto, sólo saben mirarse a sí mismos, y seguramente sin asumir jamás un error por su parte; son inmunes al sufrimiento ajeno, los gritos de dolor de los torturados son música celestial para sus oídos. Pero que se preparen y se aten los machos, que ya vendrá Paco con las rebajas. Dios jamás defrauda, siempre oye a los que le piden justicia por la crueldad de la que son o han sido objeto. Dios siempre está atento y deseoso de enjugar las lágrimas de los que lloran. Nada hace Dios en vano, y nadie tuerce sus caminos.

Cristo, a pesar de su condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios, se despojó de su rango y se hizo como uno de nosotros. Y así como un hombre cualquiera se rebajó tanto hasta someterse incluso a la muerte en Cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el  “Nombre-sobre-todo-nombre”; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble –en el Cielo, en la Tierra, en el Abismo-, y toda lengua proclame: ¡Jesucristo es Señor!, para gloria de Dios Padre. Poco se puede agregar a estas palabras de san Pablo, pero siempre suscitarán algún comentario. Yo la primera reflexión que hago es lo lejos que está el pensamiento de Dios del nuestro. Un Ser que era Rey de cielos y tierra, que se prestara a vivir humildemente, a pasar por las humillaciones que pasó, a dejarse torturar, y finalmente a morir en la Cruz como un vulgar ladrón o asesino. Pero… una y na más santo Tomás; ya Jesús no va a permitir que le vuelvan a hacer lo mismo, sí por el contrario no creo que permita que el bien y el mal convivan a sus anchas como sucede aquí abajo. Creo, qué, o nos da un buen repaso de garlopa o nos quedamos fuera. Y quedarse fuera después de haber tenido la oportunidad de comer con el novio, es bastante deprimente, por no decir bastante tétrico Filipenses 2, 6-11

El modo que tuvieron de juzgar a Jesús no pudo ser más burlesco; por esa razón se relata de “pe a pa”, para constatar un hecho inaudito y poner de manifiesto el puro egoísmo y carácter autoritario de las autoridades religiosas y militares invasores; que cada uno saque sus propias conclusiones. Para mí, que ya lo he leído y lo conozco, me parece una pantomima tan burda y un tratamiento tan injusto e inhumano, infringido a un hombre inocente, que rompe casi todos los esquemas. ¿Cómo se puede condenar a un hombre a morir crucificado… burlándose de Él como lo hicieron, azotarlo, insultarlo, escupirle, abofetearle, hacerle cargar con la cruz y finalmente crucificarlo; cuando todo su delito había sido denunciar la mentira  y la corrupción, el abuso del hombre por el hombre, el trato insultante contra los más pobres, los enfermos, la ausencia de amor y la falta de caridad hacia el necesitado: entre ellos, huérfanos y viudas? Un hombre así, como era Jesús, debe ser tenido por un santo, y además, ser protegido, incluso requerido como asesor, como sabio consejero, porque abre los ojos al que obra indebidamente por pura ignorancia…  Jesús entre otros dones nos desveló el carácter humano de nuestro Dios; el interés e ilusión que tenía puesta en el hombre, la voluntad de aceptarnos y perdonar todos nuestros fallos (Jeremías 31, 31-34). Así era Jesús y así nos presentó al Padre.

Y ese pueblo elegido como paladín de buenas virtudes hace lo que hace con Él. Le faltó haberle colgado de una cuerda como se cuelgan a los gallos el día de la Candelaria. Este mundo no solo omite el carácter divino de la persona humana (templo del Espíritu Santo) sino que omite el carácter humano. A veces nos tratamos con una crueldad instintiva (animal), no a través de la razón como debería ser. Afortunadamente la tónica no es esa, pero se dan casos de extrema crueldad o inconsciencia y pongo algún ejemplo: quemar a doscientas personas vivas en un país de África, por el hecho de ser cristianos; la indiferencia de occidente ante la destrucción de vidas y bienes en Siria; el intento de crear una barrera infranqueable, para que aquellos náufragos que vienen huyendo de una vida mísera por la hambruna, una vez que han llegado a tierra firme, no puedan entrar en lo que creen la tierra prometida.

Cuando llegan los recibimos como enemigos, como si viniesen a robarnos, en lugar de recibirlos con calor humano y ayuda sanitaria; y otro caso de absoluta injusticia es la pobreza social que tenemos en un país rico como es España, el paro escandaloso de cinco millones o más, de personas necesitadas de ayuda; con sueldos y pensiones de miseria, cuando otros ganan cinco, diez, veinte o treinta veces más que los obreros, (directores de Cajas de Ahorro arruinadas); es absolutamente deplorable e intolerable que suceda esto y se consienta, mucho más cuando los poderes son de creencia religiosa y son los que cometen tales desmanes y otros los que podían tomar medidas ejemplarizantes al respecto y no lo hacen. ¿Tan difícil es llevarnos bien todo el mundo y que podamos comer todos? ¿Cuándo va a llegar ese día? ¿Valdrá para algo la Cumbre Europea – Africana que se está celebrando? Marcos 15, 1-39

Reflexión:

Día 31 de marzo

La hora se acerca, sigue la división entre los judíos, unos creen cuando ven los signos que hace Jesús y otros ni viéndolos creían. Ahí tenemos la respuesta de Abrahán al rico Epulón. “Si no creen en los profetas, ni aunque resucite un muerto creerán” (Lucas 16:31). Se trata de la muerte y resurrección de Lázaro; muchos judíos entre ellos algunos fariseos, fueron a casa de María, hermana de Lázaro, cuando se enteraron de que había fallecido Lázaro, pues era muy conocido en la comarca incluso en Jerusalén.

Cristo no quiso ir a casa de María antes de los cuatro días de haber muerto su amigo Lázaro; la intención era devolverle a la vida y si va antes de los tres o cuatro días, más de uno hubiera pensado que no había muerto. La cuestión es que este hecho produjo mucho revuelo y muchas conversiones, lo que alarmó a los fariseos que también se enteraron del hecho, y nada más y nada menos se fueron al Templo a poner en antecedentes al Sumo Sacerdote Caifás; que haciendo uso de una presunción profética reunió el Sanedrín y les dijo: Es mejor que muera un hombre a que los romanos nos maten a todos y destruyan el templo, Jerusalén y la nación, cosa que ocurrió más tarde. Esta gente era absolutamente unos impresentables y, bajo la sospecha de que les movieran del sillón, este mismo día decidieron matarle. Dieron la consigna a sus afines de que cuando se enteraran dónde estaba avisaran para ir a prenderle.

De película, vamos; alardeando de gran sabiduría sobre las promesas, conocimiento y cercanía de Dios, haciéndose pasar con una superioridad moral que no tenían; en el fondo eran unos falsos y cretinos y todo se quedaba en la simple apariencia. ¿Cómo se puede entender que el hecho desencadenante de condenar a muerte a Jesús sea el milagro de dar vida a Lázaro? Aquí se ve claro qué razones tenían para creer que Jesús era el Hijo de Dios o el Mesías esperado, pero se hacían los desentendidos, ya que para ellos hubiera sido una bajeza inadmisible someterse a su disciplina, al Evangelio anunciado, les era más rentable económicamente conservar sus privilegios y no entrar en una fase en la que tuvieran que aceptar la superioridad de Cristo, es lo que parece que pensaban.

La muerte de Jesús salva a todo el mundo y reúne a las ovejas dispersas que encontrarán en Él la salvación. Inimaginable para ellos la repercusión que tuvo este hecho atroz, que ha puesto al descubierto su infamia y nos ha revelado a los creyentes en qué actitudes y modos reside la verdad y la paz. Hoy hemos descubierto que la fe aunque esté cargada de razón es una actitud del corazón. El que un prodigio ayude a creer, la fe no es solo creer, sino la aceptación de una forma de vida; la sensibilidad para reconocer el bien y la fortaleza para rechazar el mal, siempre obliga a mejorar, y a no pasar de puntillas como si no fuera la cosa con uno en determinadas ocasiones Juan 11, 45-57

Reflexión:

Día 30 de marzo

Los momentos eran tensos, y un grupo de judíos, quizá alentados por algún fariseo o sacerdote del templo, buscaron a Jesús con intención de apedrearlo por blasfemo, por arrogarse poderes divinos y una intimidad excesiva con Dios Padre. Ellos lo veían así. Ya Jesús, viendo peligrar su integridad física, intentó razonarles el porqué de sus argumentos. Dice: os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre ¿por cuál de ellas queréis apedrearme? Contestaron: no te apedreamos por una obra buena sino por blasfemo, porque tú siendo hombre, te haces Dios. Responde: “¿No está escrito en vuestra ley: Yo os digo: Sois dioses?” Si la Escritura llama dioses a aquellos a los que vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros que blasfema porque dice que es Hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre no me creéis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí y yo en el Padre.

De nuevo se bravuconearon e intentaron detenerle pero se les escapó de las manos. Esta vez se marchó al otro lado del Jordán donde había bautizado Juan, y se quedó allí un poco. Enseguida empezó a venir gente a Él y decían: Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que dijo de Él es cierto. En estos días muchos creyeron. Yo creo que Jesús estaba barruntando la hora y decía palabras gruesas aun a sabiendas de que tendrían poca efectividad, incluso la reacción sería adversa, pero era necesario decirlo, para que cuando se demostrara su veracidad la gente lo reconociera. Y hoy hemos de tomar el ejemplo, de que no nos debemos cerrar a las cosas de Dios y a lo que ello representa en nuestra vida y en nuestra muerte.

Lo que llamamos misterio de la vida para justificar nuestra dejadez, sería menos misterio si creyésemos más en Dios, al menos viviríamos más sosegadamente y tendríamos más respuestas; la ambición inherente en el ser humano si no se domina juega un papel muy frustrante a lo largo de la vida; en el mejor de los casos, cuando se va consiguiendo ese incremento del patrimonio deseado, el corazón te pide más y nunca se está conforme cuando te dejas dominar por ella, si no lo consigues te sientes mal por tu incapacidad, viendo que otros si lo consiguieron; la consecución de cosas conlleva un coste a veces muy superior; trabajar más de lo establecido es un sacrificio grande y son horas que te quitas de estar con la familia y a la educación de los hijos.

Estos desencuentros que tenían algunos judíos con Jesús, para nosotros deben ser un estímulo que nos lleve a ser más reflexivos, y a aceptar que el otro pueda estar en lo cierto, al menos conocer su exposición escuchándole para saber qué razones le llevan a pensar así. Son muchas las veces que discutimos acaloradamente por defender nuestra exposición, con el deseo de que se reconozca como verdad lo que decimos, y la verdad se defiende sola, basta con exponerla con claridad una vez; Él nos dijo que no nos preocupáramos de lo debíamos decir, el Espíritu Santo se encargaría de ello, poniendo las palabras justas en nuestra boca (Mateo 10:20) Juan 10, 31-42

Reflexión:

Día 29 de marzo

El encuentro de hoy es calcado al del día veintisiete. Los judíos que escuchaban a Jesús en el templo de Jerusalén eran bastante cerrados de mente y de corazón a las enseñanzas de Jesús y le respondían con mucho escepticismo y con mucho despotismo. Lo que el creyente cristiano entiende como una promesa sincera de Jesús, aunque fuera con matices, “que el que gurda la palabra de Cristo no morirá para siempre”, dicho esto hace dos mil años, era bastante improbable que se creyera a la primera de cambio. Claro que, de ahí a llamarle endemoniado va un abismo. Y es que las aguas estaban bastante turbulentas. Ellos alegaban que Abrahán que fue un hombre de fe había muerto, y le preguntaban a Jesús que si Él era más que Abrahán. Nosotros hoy sabemos que sí, pero en aquellos momentos costaba creerlo y con estas afirmaciones se ponían de los nervios.

Hoy comprendemos que todo lo dicho por el Evangelio es necesario e imprescindible y que te lleva a tomar una postura de fe inquebrantable en Jesús. El conjunto de lo anunciado nos desvela un hombre nada común; la confirmación de su pronóstico y los testimonios de los testigos nos pone de manera inequívoca ante un personaje casi más divino que humano. Sin embargo, ciertos encuentros de Jesús con los judíos fueron muy tensos e imposibles de asumir por parte de estos, si no había un seguimiento, como lo hubo por parte de los discípulos.

Nosotros hoy,  a la luz de la resurrección, todo lo vemos con más carga de realismo y de razón. Jesús era muy veraz, pero con argumentos a veces poco comprensibles, dice: vosotros no conocéis a Dios; los judíos decían con frecuencia algo que nosotros lo vemos normal: “Dios, nuestro Padre”, incluso nosotros también lo decimos, y Jesús les contestó de esta manera: Vosotros no conocéis a Dios, yo sí lo conozco, y si dijera “que no lo conozco” sería como vosotros un mentiroso, pero yo lo conozco y guardo su Palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mí día; lo vio y se llenó de alegría. Los judíos estaban completamente desconcertados al no dar crédito a nada de lo que decía Jesús. Le dicen: no tienes cincuenta años ¿y dices que has visto a Abrahán? Os aseguro que antes de que naciera Abrahán, existo yo. Ya no pudieron aguantar más y pensaron apedrear a Jesús; mientras fueron a recoger piedras Jesús se escondió entre otros menos exaltados y salió del templo.

El prendimiento no se haría esperar. Estaban las dos partes muy enconadas y mantenían una lucha verbal encarnizada que no se alargaría en el tiempo. Los enfrentamientos eran agotadores. Jesús defendiendo la verdad desde el minuto uno y los poderes religiosos que habían creado su verdad, aunque contraria a las enseñanzas de Jesús, lo que les mantenía encumbrados, para que el hijo de un carpintero les intentara cambiar sus esquemas. Es una escena dura con mucha tensión la que nos presenta Juan y afortunadamente no hay muchas a lo largo de la vida pública de Jesús, pero en estos días se iban marcando más las posiciones, que casi llegaban a las manos, y  claro, lo último es la violencia física.

Nosotros, los lectores del Evangelio y creyentes de este tiempo en el que vivimos, no debemos quedarnos en este escenario tan desagradable, tan indigesto, tenemos que sacar las conclusiones del propio hecho que nos puedan ayudar. Jesús tenía ante sí dos disyuntivas: muerte o renegar a su misión encomendada por el Padre. Y Cristo, como ser perfecto porque es el mismo Dios, en todo momento y lugar quiso defender la verdad intentando hacer el mínimo daño.

Hoy hay más razones para creer que entonces; el inconveniente que encontramos y que lleva a rechazar la fe o vivir de espaldas a ella, son los placeres del mundo: la ambición desmesurada, los apetitos de la carne… todo  tan cercano a la sociedad de nuestros días. Pero no olvidemos que todo esto es temporal y muerte, y la Palabra de Cristo es vida, y es eterna, elijamos Juan 8, 51-59

Reflexión:

Día 28 de marzo

La verdad os hará libres. Esto para que digan algunos que no debemos a Jesús gratitud de por vida por lo que nos ha enseñado. Y lo verdaderamente inaudito e injustificado es que sigamos cayendo en las redes de la mentira. Yo para eso he nacido y para eso he venido al mundo; para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz, dice Jesús (Juan 18:37). A veces una simple mentira en la vida del mundo no tiene consecuencias, pero no siempre es así. El que está acostumbrado a mentir y ha caído en otros hábitos perniciosos, puede mentir en complot con otros y esa mentira le hace esclavo, no puede desvelar la mentira por el consiguiente riesgo de burlas, tortura e incluso muerte. Por el contrario la verdad no esclaviza, porque la verdad es nacimiento, crecimiento, muerte y vida pero todo de forma natural, aceptando, por supuesto, siendo prudente en la vida, no buscando riesgos innecesarios, para luego arrepentirse; que estás enfermo, ir al médico. Que hermoso es que te pregunte tu esposa, ¿Dónde has estado que vienes tan tarde? y tú poderle decir la verdad.

Lo que estamos viviendo hoy es la opción que elegimos años atrás, y no se puede o no se debe cambiar de manera radical; sí se puede hacer, que si en algo no estamos de acuerdo, empecemos a cambiarlo desde hoy. Tampoco podemos limitar vivir en la verdad o mentir por norma, lo mejor no mentir. Creo que vivir en la verdad, es una forma templada de vivir, creer en Jesús lo primero, no en vano Jesús se autodenomina la verdad misma. ¿Qué quiere decir vivir en la verdad para ser libre? Vive en la verdad el que quiere vivir para el bien, el que busca la paz y la armonía en su casa, en su entorno, en su pueblo. El que rechaza todo tipo de abusos contra el ignorante o débil, el extranjero, el de otra raza, el bajo o alto, rico o pobre. Todos somos iguales, la justicia ha de ser igual para todos; y el que vive en la verdad es el que ha escogido esa opción de vida de luchar para que la verdad y la justicia impere.

¿Qué significa libertad para un cristiano? Sencillamente sentirse libre aun siendo esclavo o estando preso pero no del pecado. Pueden esclavizar tu cuerpo pero no tu mente y mucho menos tu espíritu. Si amas a tu propio carcelero como lo amaba nuestro querido hermano Mandela, la vida será más llevadera y puede llegar antes la libertad. Como digo, con esa actitud y esa forma de vivir se puede influir positivamente en los demás, de la misma manera que si eres alegre y siempre estás contento, te pase lo que te pase, también influyes en los demás positivamente. La alegría contagia, y si el otro no reacciona favorablemente a la alegría o al optimismo, es que algo grave le pasa. En este caso se abre una posibilidad de ayuda, conocer el problema y tratar de ayudarle en alguna medida, no todos los problemas son económicos e irresolubles.

Vamos viendo que la verdad es algo más que no mentir, es también perdonar y quitarte de un plumazo todos los enemigos; eso se consigue pensando que el daño que otros te desean no es para ti tal daño, incluso ejecutado el daño se debe perdonar, y si hay arrepentimiento con más razón. El que se perdone el daño al agresor no le exime de pagarlo ante la justicia. El mal debe resbalar porque no viene de Dios. Si los cristianos hubieran reaccionado violentamente contra los romanos, hubieran muerto todos, los romanos no se hubieran convertido al cristianismo y no habría casi mil millones de cristianos hoy. En definitiva, la verdad es y está en Jesús, y la verdad hace libres, porque estando en sintonía con Dios se acaban los temores. La verdad ayuda a no pecar y el que no peca no soporta la carga del pecado que es la verdadera esclavitud.

Vivir en la verdad es como vivir en el amor desde que te levantas hasta que te acuestas, no sientes pesar; claro que todos pecamos, pero el que acepta vivir en la verdad, cuando peca no se goza el pecado, está deseando quitarse esa carga para que el Señor pueda morar en él. Es inevitable pecar, el pecado va en nuestros genes, pero nuestro creador, cargado de misericordia y poder, nos hace hombres nuevos cada día. Nuestra fragilidad nos ha de llevar a estar al acecho permanentemente para evitar que otro nos haga caer. Como dice Jesús: Temed solo al que puede matar el alma, porque si matan tu cuerpo yo te doy otro mejor que el que tienes, pero si matan tu alma ya no tienes solución, has muerto para Dios.

La vida en la eternidad será muy distinta a la vida que conocemos. La verdad está en Jesús, en el Evangelio de Dios. El mismo Jesús refrenda la verdad cuando dice: Yo soy el Camino, y la Verdad y la Vida (Juan 14:6). Son muchos los detalles que conducen a la verdad aunque he anunciado tres o cuatro. El sentido que Jesús da a la falta de libertad es ser esclavo del pecado, también referido arriba. ¿Qué es pecado? Abusar de tus semejantes y contravenir los mandatos de Dios. No vale decir que creemos en Dios y que le tenemos como Padre; si no creemos en Jesucristo es vano el amor a Dios. Jesucristo es su Hijo, y es el único camino para ir al Padre Juan 8, 31-42

Reflexión:

Día 27 de marzo

Afortunadamente fueron pocos estos días aciagos, días con una atonía desesperante para Jesús. Había dicho y hecho de todo y muchos fariseos se quedaban sin entender palabra, lo grave era que no terminaban creyendo; otros si creían y se convertían, descubrían algo atrayente en Jesús y eso les hacía pensar que lo que anunciaba era la verdad. En realidad hoy pasa lo mismo, dos leen el Evangelio y uno cree y otro no. Y el texto dice lo mismo, pero uno lo interpreta de una manera y otro de otra; uno lo ve desde la óptica materialista y el otro desde la óptica espiritualista. Pongo un ejemplo: aparece una persona que no ha comido en tres días, y dos individuos tienen la oportunidad de ayudarle, los dos tienen justo el dinero para una comida: uno de ellos no renuncia a su comida y pasa por alto la situación y el otro prefiere no comer y socorrer al hambriento. ¿Quién ha obrado según la voluntad de Dios? El último. Pues éste es el Dios en el que creemos los cristianos.

A nosotros nos impacta la palabra de Dios, nos conmueve, nos interpela y nos obliga a reaccionar sin hipocresía. Jesús era así: directo, sin medias tintas. A veces decía cosas que dolían, parecía que hablaba con crudeza porque denunciaba la mentira, el egoísmo, la crítica, la envidia, la falta de compasión y comprensión.

Cuando irrumpe una persona en tu vida, en tu rutina diaria y te quiere hacer cambiar tus costumbres: te dice que tienes que ser de otra manera, para ello empezando por perdonar a todos aquellos con los que te llevas mal, a todos los que tienes por enemigos, y que tienes que creer en Dios (esto a los creyentes), pero de esta o de la otra forma. Así era Jesús, ¿cómo iban a creer en Él los religiosos de su tiempo, que llevaban estudiando toda su vida la Torá, cuando se enteraban que Jesús era un simple carpintero, de un pueblo con poco prestigio, y menos cuando decía: yo no soy de este mundo y mi Padre es Dios, el Dios en que vosotros decís creer pero que no hacéis lo que Él dice que hagáis?.

Eso fue terrible para Jesús, porque su gente solamente concebía a Dios con el poder, la fuerza y la riqueza. Nunca entendieron la humildad de Jesús en contraste con sus atribuciones. Les decía: Me voy y me buscaréis, moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podréis venir. Este quiere suicidarse, decían. Lo que decía Jesús todo era cierto pero, había que seguirle unos días para entender el mensaje global. Los que estaban en buena posición no le seguían, los más humildes sí, ¿qué ocurría? Que la poca sociedad media y media alta lo criticaba porque se reunía con la gente más baja, y muchos tenidos por pecadores y por gente de mala vida. Jesús no hace distingo de personas, si acaso está más a gusto con este tipo de personas porque no están apegadas al dinero, ni al poder y son más dados a aceptar un cambio de pensamiento; en los otros era casi imposible. Por eso, la tónica era criticarle y burlarse de Él acusándole de blasfemo.

La religión tenía un poder inmenso y si esta le acusaba de impostor y blasfemo, ponían al pueblo en su contra. No lo consiguió por los milagros que hizo y porque en su mensaje devolvía la dignidad a la persona: mujeres, enfermos, pobres, esclavos… Para Jesús la escoria, lo más bajo de las personas, era lo más urgente a restaurar; decía que pusieran su esperanza en el Padre, que dejaran de pecar y creyeran en su Palabra. Que Él venía enviado por voluntad de Dios y lo que Él enseñaba era la Palabra de Dios. Por eso sí dice: Yo soy de arriba y vosotros sois de aquí abajo; muchos lo tomarán a choteo, muy lejos del pensamiento de aquellos a quien había curado. Había mucho miedo. Recordemos al padre del paralítico, cuando le preguntaron los jerarcas que si su hijo había sido curado, y contestó: “preguntádselo a él”, tenía un miedo que le corría por todo el cuerpo.

Dice de nuevo: El que me envió no me ha dejado solo, está conmigo (como le dijo el ángel a la Virgen María en el encuentro de ayer) porque yo hago lo que le agrada. Este día muchos creyeron, pero otros quedaban cada vez más confundidos porque no les interesaba cambiar. El que se ama mucho así mismo no se abre al amor que puede dar él y se convierte en un círculo vicioso cerrado, sin proyección. Hay que tener inquietudes y pensar que este mundo se puede hacer mejor para la inmensa mayoría. Ahora es lo mejor para la minoría y esos son los primeros que no quieren cambio, su egoísmo les lleva a bloquear todos los sistemas para que nada cambie. De boquilla todos somos muy buenos, pero cuando el cambio afecta al bolsillo, si no es para ganar más, nada de nada.

Hoy también nos dice Cristo: “por vuestros pecados moriréis” Ciertamente es así. El que no busca el perdón de Dios está como muerto espiritualmente. “Maestro, deja que vaya a enterrar a mi padre y luego me voy contigo”, a lo que contestó Jesús: deja que los muertos entierren a sus muertos (Lucas 9:60). El hombre que no lleva a Jesús en el corazón está en tinieblas. Todos tenemos que hacer algo para que la luz traiga la paz de Cristo y confianza. Otra frase para meditar: Cuando levantéis al Hijo del hombre sabréis quien soy yo, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. No era fácil creer ni ahora tampoco, sólo creían de verdad los que no temían a la muerte, ni a ningún castigo de sus gobernantes, cosa que les podría sobrevenir en aquellos tiempos si creían en Jesús Juan 8, 21-30

Reflexión:

Día 26 de marzo – 2012 – SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

Hoy es un día grande, se destapa un secreto guardado quizá desde años atrás. Una joven virgen de Israel había sido preservada de pecado para acercarnos a Dios a los hombres. Hasta hoy se venía anunciando pero no se sabía dónde sucedería. Esta decisión de Dios, compartida por la Virgen, se consumó en Nazaret, pueblo humilde y familia humilde. Dios enaltece a los humildes y humilla a los soberbios (Lucas 14:11).

La Virgen estaba desposada con un hombre llamado José de la estirpe de David. Dios en su plan de salvación emerge entre los más pobres de la tierra, en su pueblo, pero entre los más humildes; quiere que el misterio anunciado empiece a desvelarse. Este mensaje de salvación lo recoge san Lucas. Una gran noticia, saber y recordar que sólo Dios marca las pautas. Su amor le lleva a hacer grandes cosas. Nos quiere mandar su voz y su nuevo plan, ahora esperamos que el hombre lo acepte. En este caso la Virgen María, sorprendida dice: ¿Cómo será eso si no conozco varón? Si aún no había tenido relaciones matrimoniales. Y le dice el ángel: no te preocupes que Dios sabe cómo hacerlo, para Dios nada es imposible. Tú prima, que era estéril, ya está embarazada de seis meses.

El ángel enviado por el Señor nunca visita en vano. Las visitas del Señor así como sus mandatos siempre son provechosos, por eso a los enviados del Señor (ángeles), hay que recibirlos como a Dios mismo. Los cristianos, hoy sabemos, el poder que se le ha conferido a Jesús, pero no viene mal recordar el origen, aunque no se diera a conocer en su momento. El ángel lo primero que dijo a María fue: “No temas, el Señor está contigo”. Nunca se puede estar con mayor seguridad que acompañado de Dios, prueba de ello, el plan se ha cumplido hasta el último detalle. Veamos la confirmación de tres cuestiones fundamentales: Cristo Hijo del Altísimo, rey de la casa de Jacob (Israel) y su reino no tendrá fin.

La Virgen, emocionada ante el saludo del ángel y amante de Dios que era, aceptó gratamente su mandato con las hermosas palabras de un creyente apasionado: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. El ángel representa a Dios mismo, y su palabra es palabra de Dios, de ahí la respuesta de la Virgen “hágase en mi según tu palabra”.

Este hecho fue real y hermoso pero, todos tenemos a lo largo de nuestra vida visitas o avisos bastante significativos que los dejamos en la anécdota sin prestarle la debida atención, y la anécdota puede valer para las cosas mundanas pero las cosas divinas merecen otra atención. Por supuesto que algunas personas objeto de hechos aparentemente sobrenaturales, lo meditan y obran en consecuencia. Dios quiere cambios y sobre todo conversión Lucas 1, 26-38

Reflexión:

Día 25 de marzo

Este encuentro da comienzo con unas palabras del profeta Jeremías, anunciando de parte de Dios una Nueva Alianza, muy distinta a la que hizo con su pueblo elegido, cuando lo sacó de Egipto. Aquella ley, importante también, fue escrita en soportes de piedra, pergamino, papel… esta Nueva Ley, es la Ley del Espíritu, según San Pablo, además de escribirla  en ese tipo de soportes, se escribirá, o más bien se grabará en el corazón, este es el deseo de Dios. Ya no tendrán que enseñar al prójimo, a los hijos, hermanos, maridos, esposas, sobre quien o como es Dios, todos me reconocerán, dice el Señor, desde el pequeño al grande, cuando perdone sus crímenes y no recuerde su pecado.

Señor, tú permanentemente te estás revelando como un Dios piadoso y amoroso, pero tu nuevo pueblo, entre los que me encuentro, es un poco ingrato y poco recuerda este comunicado tuyo. No logramos alcanzar la sublimidad de tu amor que te lleva a responder a nuestros crímenes e infidelidades con esa misericordia infinita.

Con estas palabras de arriba Jeremías se está refiriendo a los cristianos; probablemente este tiempo no haya llegado aún, sí comenzó con Cristo, recordemos cuando dijo: “Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros, para el perdón de los pecados” (Mateo 26:28).      Tristemente hoy no tenemos todos grabada la Nueva Alianza en nuestros corazones. Los hombres somos bastante lentos a comprender a Dios, y todo ello porque nos queda muy grande y lejano, si además pensamos que es nuestro creador y Padre, más aún.

Yo creo que no hemos entendido el mensaje con toda nuestra carga sapiencial, vivimos bastante equivocados. Dios no quiere que le conozcamos a fondo, eso sería imposible. Lo que Dios quiere es que nos entendamos entre nosotros, por supuesto partiendo de unas claves venidas de Él. Nos dice más arriba, por boca de Jeremías “profeta mayor”, perdonaré vuestros crímenes y me olvidaré de todos vuestros pecados. Casi el mayor pecado que se puede cometer es “matar al hijo de Dios” y ya fuimos perdonados. Su mismo Hijo, poco antes de morir dijo: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34 ).

Lo que Dios desea es que mantengamos entre todos una relación como si fuéramos hermanos de sangre; somos hermanos en el espíritu y en la fe del Señor Jesús. Y la segunda cosa, para que Dios vea en nosotros, que aceptamos su ley y nos comportamos como si la tuviéramos grabada en el corazón, es, haber grabado antes en todo nuestro ser: corazón, mente, boca y espíritu la palabra “Amor” (1Co 13, 1-13); Jeremías 31, 31-34

Si no hemos comprendido esto último y no sabemos cómo empezar: “miremos a Jesús en la cruz, en Él está la respuesta”. Él era parte de Dios, podemos decir que Dios mismo, pero, se había despojado de su rango y vivió como uno de nosotros, sintió dolor como uno de nosotros, sufrió hasta el extremo; su decisión era llegar hasta el final. Sin embargo, su dolor era tan grande que pidió a Dios Padre, con gritos, súplicas, oraciones y lágrimas en los ojos que lo liberase de la muerte, aunque por otra parte su sentido de la obediencia y compromiso le decía que tenía que seguir adelante hasta la extenuación y muerte.

Yo ahora podía dedicar unas palabras a resaltar nuestros sentimientos, a comentar sobre la necesidad de conversión, o sobre nuestros lloros, intentando quitarle dolor a Cristo, sintiendo parte de lo que Él sintió y dejarnos llevar por la congoja, que no es para menos, pero creo que lo que debo hacer es hablar con detalle de cómo vivió Jesús los últimos momentos o últimas horas antes del prendimiento en el Huerto de los Olivos Hebreos 5, 7-9

Entre los que habían ido a celebrar la fiesta había algunos gentiles, quizá de Grecia, que querían hablar con Cristo, pero no era fácil ni el momento adecuado; las barreras formadas por sus discípulos le protegían de tanto exaltado y tanto apasionado como había. Y cuando fueron a decirle que unos hombres querían verle empezó a hablar, lo que se ve en estas palabras es dolor y tristeza, aunque también aclara que no todo está perdido, que tenemos que seguir adelante en su misma dirección.

Jesús nos dice que ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo, nos hace alusión a que debe morir para que su muerte dé fruto. El grano de trigo que cae en tierra y no muere no es fértil. Nos dice otras palabras muy extrañas, con un profundo significado: el que se ama mucho así mismo se pierde. Sin lugar a dudas quiere decir: que el que gasta su vida para los demás, es el único que la recupera abundantemente. Esto es también hermoso: “el que quiera seguirme que me siga y donde yo estoy también estará mi servidor”.

Es la esperanza que tenemos los cristianos, seguir a Cristo hasta la eternidad y servirle, sirviendo en la medida de nuestras fuerzas a los demás.  El Padre premiará a los servidores de Cristo. Es natural que un ser humano abra sus puertas a los amigos de sus hijos, Dios, que de amor sabe más que nosotros, no solo nos abrirá las puertas, sino que nos dará un abrazo. Y por fin Jesús nos descubre su intranquilidad y preocupación por los hechos que se avecinan,  por eso dije,  que veía en su modo de hablar “dolor y tristeza”, nos dice ahora: “mi alma está agitada” * y, ¿qué diré? Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado y volveré a glorificarlo. Los que estaban allí y lo oyeron, unos decían que había sido como un trueno, otros que les había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros.

Ahora va a ser juzgado el mundo: ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir. Jesús, deja claro que es el Mesías, que los que debían haberlo sabido ponen cara de no haberse enterado y que ha llegado su hora y lo acepta.

Verdaderamente no es fácil obrar, según espera Jesús de nosotros, pero sí deberíamos saber y creer donde está nuestro triunfo: morir es vivir; perder es ganar; partir es volver; dar es obtener; obrando así habremos entendido la vida en Dios. * ¿Qué estaría pensando y visualizando Jesús para llegar a decir “mi alma está agitada”? El mismo Dios, Rey de la paz, nos dice: mi alma está agitada. Qué terrible dolor estaría sintiendo Jesús en estos momentos. Perdónanos, Señor (Juan 12, 20-33)

Reflexión:

Día 24 de marzo

Hoy la cosa empezó a calentarse porque algunos fueron a los sumos sacerdotes del templo a contarles lo que habían visto, y éstos que estaban deseosos de encarcelar a Jesús  porque nunca aceptaron que un carpintero les viniera a dar lecciones, se les había olvidado que el rey David fue de Joven pastor; estaban que bramaban, veían que tenía alterado a todo el mundo y ellos habían dejado de ser el centro de sus miradas y comentarios de admiración, ellos, que  buscaban la adulación y el reconocimiento a su “meritocracia”. Para ser el Mesías, Jesús tendría que venir del linaje de David y ser de Belén y al parecer Jesús no venía ni de uno ni de otro, según ellos.

Decían los sumos sacerdotes a la gente: os habéis dejado embaucar por un impostor y blasfemo, o ¿hay algún jefe o fariseo que haya creído en Él? Esta gente no entiende la Ley, son unos malditos. Los sumos sacerdotes no se andaban con chiquitas; las palabras empleadas hacían temblar a muchos. Nicodemo hombre piadoso y fariseo dijo: nuestra Ley no permite condenar a un hombre sin antes haberlo escuchado y averiguado que ha hecho. Ellos le replicaron: ¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas. Y se fueron cada uno a su casa.

La tensión iba in crescendo y pronto buscarán la manera de amordazarlo y hacerlo desaparecer para que no siguiera destapando la mentira. ¿Hacemos nosotros lo mismo quitando a Jesús de nuestra vida, para tener más tiempo para nuestras cosas y nuestros compromisos sociales? ¿Dedicamos a Dios el tiempo que merece? Juan 7, 40-53

Reflexión:

Día 23 de marzo

Recorría Jesús Galilea pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Era la fiesta de las tiendas en Jerusalén, aprovechando que sus parientes se fueron a la fiesta, entonces Jesús aprovechó la ocasión de ir al meollo de la fiesta un tanto a escondidas. Algunos que le conocían decían cosas con máxima incoherencia. Tenían tal cacao mental, que francamente, no sabían que decían. ¿Pero no es este al que quieren matar? ¿Se habrán convencido los jefes de que este es el Mesías? Sin embargo éste sabemos de dónde viene; mientras que el Mesías cuando llegue nadie sabrá de donde viene. Jesús, ante este desconcierto, se fue al templo a predicar y estaba enseñando.

Se comprende que eran tantas las murmuraciones, que Jesús a gritos empezó a decir: a mí me conocéis y sabéis de dónde vengo, sin embargo yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no le conocéis; yo lo conozco, porque procedo de Él, y Él me ha enviado. Entonces intentaban agarrarlo, pero nadie le pudo echar mano, porque no había llegado la hora.

Cuanto más revivo la situación más rocambolesca me parece. Un hombre enviado de Dios, con el objetivo de hacer el bien y enseñarnos a nosotros como obrar, nos anuncia la ley del amor, animándonos a rechazar la ley del talión; nos dice que quiere implantar la justicia, que quiere abolir la esclavitud, se dedica entre tanto, un día sí y otro también, a hacer milagros curando enfermedades de todo tipo: lepra, flujos de sangre, paralíticos, ciegos, tuertos, sordos, endemoniados y para más consideración, resucita muertos, y en pago, ¿hay estos comentarios entre la gente en el encuentro de hoy y en el encuentro de ayer?

Esto hubiera sido insoportable de no haber tenido el temperamento  que tenía Jesús y su saber estar; sería para enloquecer o hacer algo de que arrepentirse, si hubiera sido como una persona normal. Ya hubo una vez en que Jesús perdió un poco los papeles y no fue para menos; cuando encontró el templo lleno de vendedores de animales y cambistas (Juan 2:14), ese día sí que explotó. Hoy estuvo a punto, pero se moderó.

El tiempo que Jesús dedicó al Evangelio, no cabe mayor coherencia en el día a día: enseña, corrige, pone ejemplos, cuenta parábolas, cura. Todo lo extraño de sus palabras estaba corroborado con los hechos. Cualquier palabra sacada de contexto puede parecer una blasfemia, pero antes de acusar, uno se debe cerciorar, bien del personaje, conocer más cosas, su proyecto, sus intenciones, los últimos acontecimientos, seguir un poco su trayectoria… No se puede ser tan visceral como eran sus paisanos. Unos por exceso de sapiencia, otros por una ignorancia supina, todo el mundo opinaba y opinaba mal. Solamente en presencia de algún milagro algunos glorificaron a Dios Juan 7, 1-2.10.25-30

Reflexión: