Dios Creador

No te quepa la menor duda. Dios es creador. Creo que pocas veces nos hemos parado a pensar que significa ser creador. Pensamos que pone la semilla de algo y ese algo nace, crece y se desarrolla. Eso puede ser una de las variantes, pero, ¿y la pesca milagrosa? ¿Y la multiplicación de los panes y los peces? Dios creó los peces donde no había peces. O lo que es lo mismo: Como estos cinco peces, dijo Jesús, quiero que haya dos mil. Y sobre el pan, lo mismo. Recordemos también las tinajas llenas de agua en las bodas de Caná, Jesús la transforma en el mejor de los vinos. La creación en Dios puede tener muchas vertientes. Aquí tenemos tres ejemplos muy reveladores de su capacidad creativa.

Bautismo

El saber de nuestro bautismo, y asumir nuestro compromiso con el Señor, esta memoria, nos ha de impulsar a ser testigos de Cristo en cualquier situación, y a mantener la buena disposición de ayuda como tenía el buen samaritano.

La vida, vívela hoy

Los sucesos del pasado, sus consecuencias, inevitablemente las sufrimos en el presente, pero la vida sigue, y cuando se vive con esperanza, sabiendo que Dios está al final del camino, se espera olvidar los dolores del parto (vida), como los olvida la mujer cuando da a luz. Así, que, ¡ánimo!

Anhelos de servicio

No quiero que sirva esto de reproche a ningún católico, solamente lo digo con el ánimo de que busquemos nuestra perfección en los anhelos de servicio que podamos tener, para que no nos encorsetemos en la rutina y se nos olvide el espíritu de servicio y aquello que nos debe mover a actuar.

Si el hecho está desprovisto de amor, ya podemos entregar nuestra fortuna a una Ong, que si no lo hacemos con amor no sería agradable a los ojos de Dios. Esto lo dice san Pablo. A menudo se nos olvida a los católicos que en la cara del necesitado tenemos que ver la cara de Dios, y ello nos ayudará a mirarle con ternura y sentir amor hacia él.

Ese corazón contrito con el mal ajeno que nos impulsa a obrar, es señal inequívoca de buen corazón y buenos deseos de reequilibrar las desigualdades sociales crónicas existentes y las situaciones de emergencia en los casos de extrema necesidad en nuestro entorno social; además de la disposición para ayudar, si llegase el caso, a ese prójimo que encontramos en nuestro caminar cotidiano.

Afortunado el que lee la Biblia

Hubo gente afortunada en tiempos de Cristo y fueron aquellos que le escucharon en su predicación. Hoy los afortunados son los que leen diariamente la Santa Biblia, Palabra de Dios que seguirá vigente hasta el final de los tiempos. Lo más importante que dijo Jesús ha sido recogido en el Nuevo Testamento para nuestra salvación.

A Dios le debemos mucho

Si haces algo más, Dios te lo pagará, si solo amas a Dios, haces estrictamente lo necesario, lo justo. Ni amándole le pagamos lo que Él ha hecho por nosotros. Pero tranquilo/a, porque siempre será Dios el que nos dé mucho más de lo que merecemos. Él, que lo tiene todo, se conformaría solo con nuestro amor.

DC

Matamos al mensajero pero el mensaje se ha expandido

El ser humano de hoy es el resultado de una profunda evolución que empezó hace medio millón de años según la ciencia.

En el tiempo presente el hombre vive liberado de presiones que condicionaban su transformación y ha conseguido ser dueño de su destino. En esa libertad añorada pero peligrosa por lo mal usada, Dios se hace presente y le anuncia unas pautas de comportamiento.

Nosotros matamos al mensajero, y Él  nos envió a su hijo.

La palabra y el sentir del mismo Dios se hace carne humana lo que facilita la comunicación con el hombre razonable de nuestro tiempo. Pureza y nobleza de sentimientos a través de palabras sabias, desvelan la suprema inteligencia del Creador. Las mismas, son acogidas con júbilo por un gran número de personas en el mundo (cristianos).

Cualquier día es bueno para celebrar el misterio de nuestra fe y el anuncio revelado.

Amigos de Internet:

Me gustaría que diéramos una oportunidad a la ilusión y a la esperanza en este camino nuevo que se nos abre, y que pusiéramos en valor el regalo de la ciencia en especial la electrónica en la comunicación.

Hoy tenemos una buena ocasión de repartir amor a todo el mundo en nuestra felicitación. Usemos de estos medios para comunicarnos y felicitar la Navidad a toda la familia y amistades en primer lugar y luego a los demás.

La imagen del “Portal de Belén” es enternecedora, y si no que se le pregunte a tantas madres cuando han dado a luz a sus hijos en el hospital; cuando se han visto rodeadas de sus maridos, sus padres y quizá sus suegros. Y ella, la madre, con el niño en brazos, sintiendo el latir de su corazón. Una nueva vida que regalan al mundo en espera de que sea una persona de bien y que traiga aún más felicidad a la familia. Esta esperanza en ser mejores cada día es la que nos mantiene ilusionados.

Sinopsis

El autor, a través de la Biblia, ha vivido unos encuentros con el Señor Jesús, y sus conclusiones del día a día, durante un año, las ha agrupado en este libro, en 366 relatos, uno cada día del año; se ofrecen para lectura y reflexión, comenzando la distribución del libro en enero del 2019. El autor no es docto en materia de teología, sin embargo, su fe le lleva a afrontar este proyecto con el deseo de compartir sentimientos, experiencias y objetivos, trabajando en la viña del Señor para riqueza del pueblo cristiano. Asegura una cercanía con el Señor y no busca ningún reconocimiento ni compensación económica, desde esta ausencia de pretensiones interesadas, sí busca la sensibilidad de corazones sencillos para qué, siendo generosos con el Señor, le ofrezcan un poco de su tiempo y buena disposición. Dios opera desde la humildad en la humildad, transformándola, llenándola de luz, alegría y esperanza. Para amar y servir no se requieren grandes esfuerzos, ni estudios superiores, basta tener por amigo al que todo lo puede y la determinación de no darle la espalda jamás. El que persevera en el Señor tiene ganado el cielo. La razón de agregar al título “un tesoro entre tierra”, significa, que la esencia de sus escritos espirituales, o lo que es igual, sus encuentros, está en la Palabra de Dios (Biblia), y los extractos del Evangelio que el autor ha insertado en sus relatos, lo demás, lo suyo, es como tierra, en el mejor de los casos un adorno perecedero, aunque pueda ayudar a entender algo más la Palabra. La palabra de Dios es lo único que ilumina por los siglos de los siglos.

En estos encuentros, descubriremos el amor de Dios al hombre, la penetración de Dios en nuestra vida, la comprensión de Dios de nuestra flaqueza y por tanto su permanente perdón, y la sugerente invitación que nos hace a todos a su fiesta perpetua.